Enrique Bunbury y su emblemática banda de acompañamiento: El Huracán Ambulante, vinieron a arrasarlo todo en su concierto en el Estadio GNP con un show en el que no solo se escucharon los temas más famosos del legendario músico español, sino con una espectacularidad total con luces contrastantes y una atmósfera de cabaret.
Antes de que Bunbury saliera al escenario, una fuerte tormenta cayó sobre la CDMX, empapando a los fans que lo esperaban desde horas antes en la sección general B. Sin embargo, minutos antes de iniciar el concierto, la lluvia se detuvo y no regresó durante las dos horas que duró el espectáculo.

En punto de las 9:30 las luces se apagaron y comenzaron a sonar los acordes de Otto e mezzo, pieza seleccionada para abrir sus conciertos. Instantes después, Bunbury apareció para interpretar El club de los imposibles, desatando la euforia del público. “El Huracán Ambulante, presente en la Ciudad de México”, declaró al tomar el escenario.
Con esta gira, Bunbury regresa a sus raíces, con un escenario de estilo cabaretero que evocó sus primeros discos como solista, hasta los visuales y efectos que nos transportaron a la época de Flamingos y Freak Show. Es así como temas como De mayor, Desmejorado e Infinito nos ofrecieron un paseo por el pasado.
“Muchas gracias por aguantar la lluvia, Tláloc ha hecho una pausa, nos ha permitido hacer el concierto. Para nosotros es algo muy especial volver a subirnos todos juntos encima de este escenario, subirnos además después de todo este tiempo a este foro, que me cuesta llamar GNP. Muchas gracias por acompañarnos”, mencionó Bunbury.

“Se puede decir que todo comenzó con esta canción”, dijo Bunbury antes de interpretar Big-Bang de su primer álbum solista Radical Sonora. El rescate, Que tengas suertecita, Apuesta por el rock n´roll, Sí y Lady Blue lograron llevar a los fans al éxtasis, quienes no dejaron de cantar ni uno sólo de los temas.
Tras una pequeña pausa, Bunbury regresó al escenario “¿Se quedaron sin voz por la lluvia? ¿Están afónicos en México? No sé si tienen mucha prisa, sabemos que es entre semana, no se vayan todavía que aún hay más”. El repertorio continuó con Parecemos tontos, Serpiente, El viento a favor y El jinete, en la recta final del concierto.

El setlist también incluyó temas de su más reciente producción, Cuentas pendientes, Te puedes a todo acostumbrar, Para llegar hasta aquí y Las chingadas ganas de llorar.
El concierto concluyó con un Bunbury visiblemente conmovido hasta las lágrimas interpretando…Y al final, pieza con la que se despidió del público capitalino. “Hasta siempre, les queremos”, dijo antes de presentar a los integrantes de su banda.

Con este concierto, Bunbury ratificó su estatus como una de las figuras más representativas del rock, en una noche que quedará en la memoria de sus seguidores.





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