Por Víctor Hugo Sánchez

Entrar a Alessa Café es como adentrarse en una vieja casona estilo toscano,
donde la decoración es parte importante de la experiencia. Ubicado en Circuito Economistas #109, Ciudad Satélite (Zona azul), su dueño, el actor y empresario Omar Baduy ha designado a este lugar como un “centro cultural y gastronómico” donde, además de su gastronomía, ofrece diversas propuestas culturales, como clases de pintura, y en las noches, música (jazz, r&b, por ejemplo), obras de teatro en formato corto y largo, en un pequeño foro que tiene ubicado en la parte de arriba, y también en la hermosa terraza al fondo de este.


Pero ir a comer a Alessa Café no sólo es la experiencia culinaria, donde ofrecen una enorme variedad de platillos tanto en desayunos, como en comida y cena; desde los clásicos chilaquiles, pasando por cortes, pepitos, salmones y sus muuuuuy solicitadas pizzas (desde las clásicas de peperonni, pasando por las de pera y nuez que son una chulada), o las sopas, desde el clásico caldo de pollo hasta llegar a una crema de tres quesos que sirven en una hogaza de pan de masa madre que no tiene ídem.


Y ni qué decir de los carpaccios, el de salmón, el de res o el de pulpo, son la perfecta entrada para luego darle con fe a un plato fuerte.
Y, si para desayunar se coinvierte en el mejor lugar para echar la chisma o cerrar algún negocio, en las noches (especialmente de fin de semana) es todo un agasajo, porque eventualmente hay diversos espectáculos, como “Las noches de ópera”; mientras usted cena y disfruta de un buen tinto o un destilado o una de las cervezas artesanales que ofrece el lugar, donde cantantes profesionales ofrecen una docena de arias muy conocidas.

O, bien, puede ver una pueta teatral interesante, como lo han sido “El vuelo 2403”, “Gancho al hígado (amante VS esposa)”, “El manual de los hombres”, un monólogo musical escrito, dirigido e interpretado por Tomás Goros, que ya lleva varios años presentándose en Alessa Café.
A dos pasos de Alessa se encuentra el restaurante hermano, Penélope café, que es todo un clásico de las señoras que se reúnen, después de dejara a sus hijos en el colegio, se van a desayunar y se quedan echando la sobre mesa casi al filo de ir a recoger a sus chamacos. La carta del Penélope café es muy parecida al de Alessa, sólo que su especialidad son los desayuno y que, en fines de semana, también ofrece espectáculos musicales de diversos géneros, aunque la mayor demanda son las canciones de despecho, tan de moda.

El cheque promedio debe variar entre los desayunos, comidas y cenas, ya que depende del consumo de alcohol, pero vale mucho la pena la experiencia ir un sábado por la noche, con la novia, la esposa o la casi algo, porque de verdad le
aseguro que disfrutará de una excelente cocina y de un ambiente relajado, justo para cerrar la semana.
Tan buena reputación ha logrado Baduy con sus restaurantes, que hace poco más de un año abrió un nuevo lugar, en la misma calle y a unos pasos del Alessa Café:
La nonna, un mercado gastronómico donde conviven la comida española, la italiana, la japonesa y diversas opciones que, me dijo una amiga, resulta todo un agasajo. Yo no he tenido oportunidad de comer ahí, aunque he visitado el lugar, siempre regreso a lo seguro: mis carpaccios y mi crema de tres quesos.

Deja un comentario

Tendencias