La escritora mexicana Cristina Rivera Garza llevó a cabo una firma de autógrafos de su libro Terrestre. La autora expresó su gratitud por el apoyo de los lectores y destacó la importancia de este evento luego de un primer intento en el que muchas personas se quedaron fuera de la librería y un segundo evento exitoso en el Colegio Nacional.
Cerca de la Mátrix Móvil, que es un esqueleto de ballena gris intervenido por el artista Gabriel Orozco, se realizó la actividad literaria en el recinto de Buenavista. Con una sonrisa y un toque de humor, Rivera Garza mencionó que esperaba firmar alrededor de 300 ejemplares, anticipando que sería un proceso que tomaría su tiempo. También confesó que había desayunado muy poco, por lo que pidió precaución para no desmayarse durante la sesión.
“¿Se acuerdan de que hicimos esta firma de libros porque en nuestro primer intento muchas mujeres se quedaron fuera de la librería y luego tuvimos el segundo en el Colegio Nacional? Hoy cerramos y aparte reconocer a muchas personas que ya vienen del evento en el Colegio Nacional, ¡qué emoción! Vamos a firmar 300 libros, nos va a llevar su tiempecito y desayuné muy poco por eso no quiero quedar desmayada en un par de horas”.
La firma de autógrafos convocó a numerosos admiradores de la autora que viajaron desde distintos lugares, incluyendo algunos que asistieron desde el evento en el Colegio Nacional. La presencia de Rivera Garza en la Biblioteca Vasconcelos no solo destacó su conexión con los lectores, sino también su compromiso con su obra y su audiencia.

La escritora Cristina Rivera hizo patente en este evento su capacidad para conectar con los lectores a través de su narrativa. De su libro Terrestre, de Random House, se destaca en su sinopsis, podría ser definido como un libro de crónicas especulativas o relatos de viaje, en todo caso, de palabras en completa libertad.

“Imaginativo, con estructuras narrativas audaces, Cristina Rivera Garza escribe aquí sobre trayectos terrestres que nos llevan a distintos lugares de México y el mundo, y a distintos destinos del cuerpo. A pie, en bus o en tren, tintos las jóvenes protagonistas de estas historias avanzan acompasadas por rutas ignotas, inventando para sí nuevos modos de ocupar los espacios negados y en disputa”.





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