De los eventos que se presentan y que llaman mucho la atención para quienes gustan de la música y los museos, se encuentra la presentación del músico y productor Leo Heiblum, quien presentará este domingo a las 16 horas, el volumen 2 de su Encyclopedia Sónica, en el Ágora del Museo Tamayo Arte Contemporáneo.
Al invitar al público, Heiblum destaca que visitar la exposición y asistir al concierto será una forma de escuchar y habitar nuevos espacios sonoros, que transportarán a distintas regiones del mundo y ofrecerán una oportunidad para imaginar futuros posibles.

¿De qué va esta experiencia?
A partir de sonidos de la naturaleza —como la lluvia, los peces del río Bravo o el oleaje de la playa— y de voces y cantos de distintas regiones del mundo, Heiblum creará espacios sonoros en vivo, inspirado en la exposición Futuros Arcaicos, actualmente en exhibición en dicho recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
De esta presentación el músico detalló que esta exposición habla mucho de su trabajo y de la Encyclopedia Sónica, la cual es una colección de sonidos que ha reunido desde 1994: “Llevo más de 30 años grabando sonidos por todo el mundo: ciudades, naturaleza, gente, de todo”.
Al igual que los artistas visuales de la muestra, Heiblum se inspira en lo arcaico, lo cósmico y lo mitológico como posibles escenarios para imaginar el futuro, y no en la ciencia ficción o la tecnología.
“Manejo cinco teclados distintos, desde donde manipulo todos los sonidos con los que dispongo, pero no suenan como ciencia ficción, sino como si estuvieras en el lugar donde los grabé, porque casi no los modifico. Mezclo el material para crear espacios y momentos nuevos, que son precisamente una especie de futuro arcaico”, señaló.
Durante su sesión en el Museo Tamayo, el público escuchará ambientes de la naturaleza —playa, selva, río Bravo— junto con voces humanas, ceremonias wixarika y náhuatl, versos védicos de India e incluso el canto de personas ciegas. “Todo lo mezclaré para generar nuevas ceremonias, nuevos rituales, nuevos espacios y futuros”.
El sonido como espacio
Heiblum recordó una colaboración con Philip Glass, quien le dijo que después de tantos años de componer había llegado a la conclusión de que la música, además de ser un lenguaje, es un lugar. “Para mí eso es la música: cuando uno hace música crea un espacio físico”, añadió el cuatro veces ganador del Ariel.





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