Dorian ha creado universos enteros a través de sus canciones, y sus fans los hemos recorrido una y otra vez. Esa noche pudimos adentrarnos de nuevo en esos lugares donde duelen las heridas… pero también se sanan.

La banda española regresó a tierras aztecas para celebrar su 20 aniversario, y cómo no hacerlo si, en palabras de Marc, México es su segunda patria. Y vaya que lo demostraron con el show que dieron en el Teatro Metropólitan.
A las 8:40 pm, sin anuncio previo, las luces se apagaron y los integrantes aparecieron en el escenario. El público recibió la primera descarga emocional con Algo especial, marcando el inicio de una noche intensa.

La banda arrancó fuerte con temas que ya son clásicos entre sus seguidores: Los amigos que perdí, Verte amanecer y Paraísos artificiales sonaron temprano en el setlist y encendieron al recinto. “Esta noche ustedes serán el sexto Dorian”, dijo Marc, y la frase se cumplió al pie de la letra: nadie dejó de cantar, ni siquiera en los temas más recientes de Futuros imposibles.
Uno de los momentos más especiales fue el debut de Belly como cantante en México, tomando el micrófono para interpretar Por ti. El público la recibió con euforia y dejó claro que quieren verla más seguido en esa faceta.

Los invitados también formaron parte clave del espectáculo. Christian Jean, de Reyno, subió para interpretar El temblor, uno de los himnos más potentes del grupo. Más tarde, Rubytates se unieron para cantar Soda Stereo, regalando uno de esos momentos que te transportan a una noche estrellada mientras suena el verso: “y escucháis a Soda Stereo para salir a bailar, que la noche se detenga cuando os vean pasar”.
El concierto duró dos horas, pero se sintieron pocas para tantas canciones que queremos escuchar. Muchos fans nos quedamos con ganas de Veleros, Arrecife y otros temas que ya son parte del soundtrack de nuestras vidas. Aun así, temas como La mañana herida y Cometas lograron equilibrar la nostalgia.

El cierre llegó con La tormenta de arena, con el Metropólitan iluminado por miles de celulares mientras Marc se mezclaba entre el público, sellando una noche que se sintió a la altura del festejo.
Si algo quedó claro es que México no quiere despedirse de Dorian por mucho tiempo.






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