Si quieres empezar el año con una lectura fácil, ideal para sentarte frente a la ventana, ver llover y tomar un café o chocolate caliente, El amor y otros choques de trenes es uno de los libros que podrían interesarte.

Foto: V&R Editoras

La premisa podría sonar familiar: Noah, un romántico empedernido, regresa a casa decidido a recuperar al amor que dejó al partir a la universidad; Ammy, en cambio, no cree en el amor y huye de una madre ausente hacia un padre que quizá tampoco la espera con los brazos abiertos. Una noche de invierno, el destino —o el guion de una buena comedia romántica— los reúne en un tren rumbo a Nueva York. Cuando el convoy se avería en medio de una tormenta, ambos se ven obligados a compartir algo más que un vagón: un viaje improvisado que terminará por confrontarlos con sus propias certezas emocionales.

Lo interesante de la novela no está únicamente en su ritmo ágil ni en sus diálogos frescos, sino en la manera en que Konen juega con los códigos del romance juvenil. Justo cuando el lector cree saber hacia dónde va la historia, aparece un plot twist que reconfigura la lectura y convierte el trayecto en algo más que una simple historia de “chico conoce chica”. Ese giro no sólo sorprende, también obliga a preguntarnos qué haríamos nosotros si el amor llegara en las condiciones menos esperadas.

Sin pretender ser una obra trascendental, El amor y otros choques de trenes logra algo más difícil de lo que parece: ser honesta. Habla del desencanto, de la esperanza y de ese primer amor que a veces perdemos sin darnos cuenta, pero también de la posibilidad de que siempre exista alguien más esperando en la siguiente estación. Leah Konen firma una novela reconfortante, ideal para corazones rotos, románticos empedernidos y lectores que aún creen —aunque sea un poco— en los encuentros que cambian la vida.

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