Mario Rojas R.
Cuando niño, un día Raúl Orvañanos vio a Pelé y no dudó en solicitarle su autógrafo. Quién iba a decir que años después, como portero del Atlante, enfrentaría a su máximo ídolo y, mejor aún, le detendría varios remates al astro brasileño.
Esta anécdota y muchas otras más se incluyen en Mi vida es el futbol, un libro publicado por donde el hoy comentarista narra lo que ha significado este deporte en su vida. Se trata de una pasión que inicia a los 16 años cuando se enrola en las reservas del América para debutar profesionalmente en el Atlante dos años después.
Cuando dejó las canchas, Raúl empezó una carrera en la televisión que casi 50 años después continúa como una de las voces más respetadas en el universo del balompié.
¿Cómo ha sido para ti vivir de tu pasión?
Ha sido un auténtico privilegio y la verdad es que lo he disfrutado y lo he gozado al máximo. El futbol me ha permitido viajar, conocer países, personas, culturas. Me siento bendecido y muy agradecido con este deporte.
Un día le pides un autógrafo a tu ídolo y al otro le detienes varios remates…
Imagínate qué experiencia. Lo recuerdo con enorme cariño y seguro mucha gente no me lo creería, jaja, pero, por fortuna, hay registro de todo ello.
Dicen que la de portero es una posición privilegiada en el futbol…
Claro, por principio de cuentas es el único jugador que puede tocar el balón con las manos, además, por su posición en el campo tiene una visión amplia del juego y puede adoptar una actitud de liderazgo ante sus compañeros. Ha habido grandes porteros a lo largo de la historia y para mí haber jugado en esa posición me enseñó muchas cosas para la vida misma.
Hoy entre los comentaristas lo que prima es el escándalo, la violencia verbal, tú siempre te has manejado de manera sobria, ¿en algún momento te has sentido fuera de lugar?
Yo tengo mi estilo, tengo mi vida y así voy a seguir. Respeto mucho a todos los compañeros, sus formas de trabajar, pero yo pienso diferente y por eso actúo distinto.
“Estamos en el Mundial”, frase que pronunciaste en 1993 cuando el Abuelo Cruz anotó el gol que confirmaba a México para el Mundial de 1994 se quedó para la historia, ¿qué significa para ti?
Sin duda, es un timbre de orgullo porque, efectivamente, pasó a la historia y todavía hoy mucha gente me recuerda ese momento y esa narración. Siento que tuve un poco de fortuna de estar ese día ahí, y la emoción que me embargaba me hizo soltar esa frase que se dijo justo en el momento y en el lugar oportunos.
¿Tienes idea de cuántos partidos has narrado a lo largo de tu carrera?
No, y fíjate que me arrepiento de no haber llevado nunca una bitácora de mis transmisiones, de los partidos que narré, de mis intervenciones, no tengo nada de eso, pero son miles.
¿Cuál ha sido el secreto de tu permanencia?
Lo más importante es mantenerse vigente porque si no, estás liquidado. Actualmente hay mucha competencia, gente capaz, bien preparada y para competir con ellos y contra ellos debes estar vigente y prepararte muy bien. El futbol ha evolucionado mucho y del primer Mundial en el que estuve, en Argentina, al más reciente, hay una gran diferencia en cuanto a tecnología, en el propio juego, en la cancha, en los balones, en todo. Entonces, hay que estar actualizado, prepararse y eso es lo que trato de hacer para mantenerme en la jugada.
Juan Villoro dice que el futbol es la recuperación de la infancia, para ti ¿qué significa este deporte?
Es toda mi vida, pero tiene razón Juan, es también recuperar la infancia. O sea, en este deporte nunca dejas de ser niño. Los seguidores de los equipos se comportan como tales. Ves a un señor de 50 años y a un chavo de 8 y les emociona lo mismo.
Por el clima de violencia que vivimos hoy en el mundo algunas voces han pedido que se cancele el Mundial, pero otros dicen que justo el futbol provoca solidaridad, ¿qué opinas?
La situación en el mundo y en particular en México es muy difícil, de violencia extrema y nada me gustaría más que de alguna manera el futbol sirviera para que las cosas caminaran mejor. Sin embargo, estoy consciente de que es un sueño guajiro. Pese a todo, soy un convencido de que es mejor jugar el Mundial porque le da alegrías y sueños a la gente.
Este Mundial tendrá 48 participantes y tres países organizadores y en el futuro se piensa incrementar aún más ese número…
No entiendo la postura de la FIFA de querer aumentar todavía más equipos. Ya 48 son muchos y sumar más es una exageración. Todo esto va en detrimento de la calidad y si se sigue por esa ruta llegará el día en que se acabe la gallina de los huevos de oro.
¿Qué número de Mundial va a ser para ti en tu papel de cronista?
Va a ser el décimo tercero, desde Argentina 78 hasta México-EU-Canadá 2026.
¿Qué esperas de la Selección Mexicana en este Mundial?
Si el Mundial se jugara la semana próxima, estaríamos liquidados. Pero tengo confianza de que en los meses que faltan, Javier Aguirre pueda transmitirles a sus jugadores ese estilo tan peculiar que tiene de ser un guerrero, de matarse en la cancha, si lo logra, y con el apoyo de la gente, se puede hacer un papel digno.
¿Qué sería hacer un papel digno?
Meterse cuando menos a los cuartos de final, es decir, jugar cinco partidos.
Tienes casi 50 años como comentarista de futbol, ¿has pensado en el retiro?
No, todavía no. Mientras el cuerpo aguante vamos a seguir trabajando en esto. Por lo pronto tengo tres años de contrato con Fox y eso me tiene muy motivado.




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