“¿Qué su mamá no lo cuidaba?”, le preguntó un niño de siete años a su mamá en el metrobús de Chapultepec mientras veía una fotografía de una Alerta Amber pegada en el vidrio; su pregunta quedó en el aire porque nadie la contestó. Yo, por mi parte, me pregunté a mi misma ¿cómo le explicas a un niño que en México hay miles de desaparecidos y que son las mismas madres quienes los siguen buscando, pero al mismo tiempo, es a ellas a quienes se les culpa de que esto ocurra? La novela Casas vacías de la escritora mexicana Brenda Navarro nos plantea todos estos cuestionamientos.

La novela nos presenta a dos mujeres y madres que cargan con la culpa y viven en un ambiente lleno de violencia y de incertidumbre por su hijo desaparecido: Daniel/ Leonel. La historia se divide en tres partes y nos muestra temas tan complejos como la desaparición de personas, la violencia obstetra, los feminicidios, el racismo y la maternidad deseada y no deseada que recae en sus dos protagonistas: madres de clases sociales diferentes que mantienen su anonimato en toda la historia y que comparten la desaparición de su hijo autista.
La mamá de Daniel es quien inicia la novela y nos cuenta cómo perdió a su hijo en un parque, por este hecho vive con la culpa de haberlo perdido de vista y pasa sus días deseando nunca haberse convertido en madre ni de Daniel ni de Nagore (la única niña que tiene nombre en la historia) mientras envidia a la madre perfecta, a la que ya no está, a la víctima del feminicidio, Amara, la madre de Nagore.
Paralelamente, se desarrolla también la historia de una mujer joven que desea fervientemente tener una hija con su pareja Rafael, pero al no lograrlo, toma la decisión de robar a Daniel en un parque y le cambia el nombre a Leonel, pero sus planes no salen como lo había planeado y se da cuenta que el niño es autista.
En esta segunda historia percibimos la violencia sistemática que no solo vive la mamá de Leonel con su pareja sino con todas aquellas personas que la rodean (madre, suegra, tío y enfermeras), aspecto que incluso se normaliza en la historia y tal violencia alcanza su punto máximo con el final de la novela que nos lleva a preguntarnos ¿realmente podemos responsabilizar a las madres de la desaparición de un niño? Y ¿qué ocurre con aquellas madres que siguen buscando a sus hijos sin ayuda de nadie como ocurre en nuestro país?






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