La película inaugural de la 11ª edición de la Muestra de Cine de Québec en la Cineteca Nacional es Amor apocalipsis, de la cineasta Anne Émond. El filme sitúa el amor como un acto de supervivencia en una época marcada por la crisis climática, en una propuesta distinta dentro de su filmografía. La directora confiesa que le gustaría pasar a la posteridad como una humanista.
La cinta forma parte de los 11 largometrajes quebequenses que integran la muestra. Antes de la proyección inaugural, Émond conversó con Palabra Vacante sobre su trayectoria, compuesta por seis películas muy diferentes entre sí, tanto en lo formal como en sus temáticas.
“Hay comedia, drama; a veces hablo de lo que ocurre en una sola noche o de algo que sucedió hace 30 años. Tal vez soy demasiado curiosa. Pero después de estas seis películas me doy cuenta de que siempre hay una persona que tiene dificultades para entender el mundo en el que vivimos. Eso es lo que une a mis filmes; quizá tiene que ver con mi propia búsqueda”, explica.
La realizadora considera que su trabajo forma parte de una nueva generación de cineastas canadienses, distante de la densidad asociada a autores como Atom Egoyan o David Cronenberg.
“Creo que sí pertenezco, en parte, a un cine canadiense contemporáneo. Pienso que ya nos hemos quitado ciertos complejos y aceptamos que una película pueda ser muy graciosa, un poco desfasada y, al mismo tiempo, abordar temas profundos”.
—¿Qué alimenta su cine: lo cotidiano, la literatura…?
“Mucho proviene de mis relaciones: mi familia, mis amigos, mis amores. También la literatura. Mis lecturas van en todas direcciones, igual que mis películas. Acabo de terminar La educación sentimental, de Flaubert, y ahora leo una novela de Richard Powers sobre los árboles. Son lecturas muy diversas”.
—¿A qué retos se ha enfrentado como cineasta?
“Hace 15 años, la primera barrera, desgraciadamente, era no ser hombre. Hoy me siento mejor en ese sentido. Creo que la situación para las directoras en Quebec ha cambiado. Pero el gran desafío sigue siendo escribir un guion que imaginamos perfecto durante cinco años y luego tener apenas 25 días para rodarlo como lo soñamos al inicio”.
—¿Y los apoyos para filmar?
“No puedo decir que sea fácil, pero en Quebec tenemos suerte: es posible si trabajas mucho. Hay que encontrar el financiamiento y, cuando tus películas han tenido cierto éxito, después resulta un poco más sencillo conseguir apoyos”.
—¿Tiene un nuevo proyecto?
“Estoy escribiendo una nueva película, una coproducción entre Francia y Quebec”.
—Como cineasta, ¿cómo le gustaría ser recordada?
“Como una gran humanista, creo…”.
Más de la 11ª Muestra de Cine de Québec
El programa de este año incluye dos funciones familiares de Mi robot y yo, película animada dirigida por Kid Koala, que clausurará la muestra. Como cada edición, Quebecine extiende sus actividades a universidades públicas, en colaboración con la Universidad de Chapingo y el Centro Cultural Acatlán.
Además, en el contexto del 8 de marzo, la película Montreal, querida se presentará el sábado 7 de marzo a las 17:00 horas en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario de la UNAM. La función contará con la presencia de su directora, Xiaodan He, quien dialogará con la investigadora Lucrecia Arcos. La actividad se realiza en colaboración con la Cátedra Bergman y la Filmoteca UNAM.
Tras su paso por la Cineteca Nacional, la Muestra de Cine de Québec continuará en línea del 9 al 16 de marzo de 2026, a través de la plataforma Nuestro Cine MX, donde se presentarán cinco títulos de manera gratuita. Como nueva colaboración, la Filmoteca UNAM albergará funciones especiales a partir del 20 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Francofonía, con una proyección gratuita de Amor apocalipsis, que contará con la presencia de su directora, Anne Émond.





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