Hace 90 años nació uno de los máximos exponentes de la narrativa mexicana del siglo XX, Fernando del Paso, y para celebrarlo a él y su legado literario y artístico, el Colegio Nacional realizó un homenaje para recordar y comentar algunas de sus obras más reconocidas y queridas por sus lectores Palinuro de México, José trigo y Linda 67: Historia de un crimen a través de los escritores Carmen Villoro, Elmer Mendoza, Juan Villoro y Alejandro Espinosa Fuentes, así como del académico Carlos Mariscal de Gante.

La escritora y poeta Carmen Villoro recordó la personalidad única del escritor que se distinguía por usar un vestuario colorido que asombraba a quien lo conociera y, de esta forma, demostraba su amor por los colores, lo cual lo transmitió no solo en la literatura sino también en sus pinturas. Y remembró que una característica muy propia del autor de Noticias de un imperio era la agilidad para escribir con una mano mientras dibujaba con la otra.
El académico Carlos Mariscal de Gante, por su parte, comentó que Palinuro de México es una cartografía de la Ciudad de México en donde el autor no solo rescata espacios como Santo Domingo y el centro de la ciudad sino también la historia del movimiento del 68 en nuestro país, una obra en donde además se percibe la influencia que el escritor tuvo por la obra de James Joyce.
El escritor y poeta Alejandro Espinosa Fuentes, de igual forma, desmenuzó una de las novelas más complejas y queridas de Fernando del Paso, José Trigo, para recordarnos la importancia que tiene la lucha obrera en nuestro país, sobre todo, la de los ferrocarrileros, que en la novela se desenvuelve en los campos ferrocarrileros de la unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco.
El escritor de novela negra, Elmer Mendoza, por su parte, analizó la obra Linda 67: Historia de un crimen en donde Del Paso se desenvuelve con más soltura y su pluma se vuelve más directa, a diferencia de sus primeras novelas en donde mezcla la historia con la literatura, de esto mismo, los participantes en el homenaje recordaron cómo el autor de Palinuro de México comentaba: “Me casé con la literatura, pero mi amante siempre fue la historia”.
Dentro de este homenaje al escritor se recordó también la gran relación y admiración que éste tuvo con el poeta tabasqueño José Carlos Becerra, de quien heredó una camisa y la usaba como inspiración para sentarse a escribir y años después colocaría en la Caja de las letras del Instituto Cervantes al recibir el Premio Cervantes.





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