Todo comenzó cuando un señor trabajaba en La Lagunilla, vendiendo artículos diversos y, para alimentar a sus hijos, les preparaba sendas tortas de arrachera, de jamón, y las bañaba con queso derretido. Alguien comenzó a pedirle, pensando en que estaban a la venta, y así comenzó toda una aventura gastronómica que hoy tiene un local donde, no sólo venden baguettes, sino una amplia gama de platillos Gourmete a excelentes precios.

La baguettería del barrio está ubicado en Río Sena #4, colonia Cuauhtémoc en la bendita CDMX y aunque sus especialidades son las baguettes, tienen una amplia gama de alimentos para compartir, ya que sus porciones son ENORMES.

Para que se de una idea, la altura de la baguette tradiciones es de 12 centímetros, y una longitud de 30 y algo de cm, y llevan, mínimo, cuatro porciones de proteína: puede ser arrachera, jamón serrano, pollo, cerdo, aderezadas de lechuga, jitomate, chile, pepinillos, aguacate y, lo principal, al final son bañadas por no sé cuántos gramos de queso manchego derretido y vertido sobre la proteína.

Yo no pude con eso. Pero un amigo, sí, y en una sentada se zampó tremendo manjar; otro, pidió su baguette para llevar y me cuenta que le llevó cuatro días comerla.

En un ambiente familiar, usted ve desfilar baguettes, copas gigantes de clericot (cuando le digo gigantes, son GIGANTES), tablas de quesos y carnes frías, ensaladas, mariscos, tapas españolas, postres y un sinfín de platillos perfectamente adornados, lucidores, pues. Todo ahí es bonito, delicioso y accesible en costo-beneficio.

Atendido personalmente por su propietario, Christopher Isidro, “La baguettería del barrio” abre todos los días de 10 am a 9pm, y su cheque promedio (sin bebidas) anda en los 400 pesos y, créame, vale la pena cada peso y cada bocado.
Vaya con mucha hambre o con muchas personas, porque le juro que por muy tragón que sea, no podrá acabarse solo una baguette de estas dimensiones, y si anda en un estilo más saludable, pues le recomiendo la amplia gama de ensaladas que también son un manjar.

Me pidió mi editora que la columna tuviera un promedio de 3 mil caracteres, pero creo que aquí, valen más la pena las fotos que mis palabras.
Dese un quemón y vea, nomás, ¡qué chulada de platillos!
Buen provecho. (Víctor Hugo Sánchez)





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