El Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, fue el escenario donde dio inicio el ciclo ¡La ópera es puro cuento… y el teatro y el circo también! con la presentación de El niño y los sortilegios, ópera en un acto compuesta por Maurice Ravel con libreto de Sidonie-Gabrielle Colette.

La propuesta escénica, dirigida por Ignacio González Cano y con dirección musical de Andrés Sarre, ofreció una experiencia inmersiva y emotiva, que cautivó a públicos de todas las edades al conjugar música, teatro, tecnología y un mensaje profundo sobre la niñez y la imaginación.

Desde su estreno en Montecarlo en 1925, El niño y los sortilegios ha sido reconocida por retratar la infancia como un territorio de magia, frustración y descubrimiento. En esta versión contemporánea, la historia se traslada a un entorno familiar para las nuevas generaciones: el protagonista no solo se enfrenta a sus tareas escolares, sino que también se sumerge en un universo digital poblado por videojuegos y emojis. Esta actualización temática permite establecer un diálogo directo con niñas, niños y jóvenes, sin perder la esencia lírica y moral de la obra original.

La escenografía, a cargo de Matías Otálora, y el vestuario diseñado por Joanna Nogueiras Yankelevich, lograron transportar al público a un mundo fantástico en donde teclas de computadora se convierten en escenografía, y los símbolos digitales flotan como elementos mágicos. La iluminación, diseñada por Roberto López-Rodríguez, acentuó los cambios emocionales del relato, sumando capas visuales a una historia que transita entre la ternura, la rebeldía y la transformación.

La interpretación musical corrió a cargo del Estudio de Ópera de Bellas Artes, que aportó vigor y sensibilidad a la obra. En esta función, la soprano Hildelisa Hangis dio vida al personaje principal con una actuación vocal cargada de matices, mostrando la evolución del niño protagonista desde la terquedad y el enojo hasta la sorpresa y la empatía frente a un mundo encantado.

El ciclo “¡La ópera es puro cuento… y el teatro y el circo también!” presentará funciones para mayores de ocho años, con supertitulaje en español y otras piezas para todo público, además de funciones relajadas.

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