Por segunda noche consecutiva, el Teatro Metropólitan se convirtió en el refugio emocional de cientos de fans que se dieron cita para ver a los Yeah Yeah Yeahs en una presentación completamente distinta: más íntima, más pausada, pero igual de intensa.

La lluvia amenazaba con caer nuevamente sobre la Ciudad de México, pero se detuvo justo a tiempo, como si las nubes hubieran decidido respetar el reencuentro entre la banda neoyorquina y su público mexicano.

Foto: David Palma

La encargada de abrir la velada fue Marion Raw, quien, con un set cargado de melancolía, luces tenues y una atmósfera envolvente, preparó el terreno para el viaje emocional que vendría después.

En punto de las 9:20 las luces se apagaron y Karen O, Nick Zinner y Brian Chase aparecieron en el escenario, pero esta vez la atmosfera se sentía diferente, lejos de los inicios explosivos donde el público no deja de saltar y gritar, esta vez los fans permanecieron en sus asientos como si se tratara de un recital de cámara y así llegaron las notas de In Heaven para dar paso a Blacktop.

“Estamos muy emocionados de estar aquí esta noche y es una noche especial, te llevaremos de vuelta al año dos mil”, expresó Karen O antes de interpretar Mystery Girl, si bien el ambiente se prestaba para ser un concierto tranquilo, las notas de Gold Lion provocaron que los más de 3000 asistentes nos pusiéramos de pie y ya no regresamos a nuestros asientos.

Foto: David Palma

Hyperballad, cover de Björk, pareció calmar el ambiente, y todos nos dejamos seducir por la potente voz de Karen O. Una vez concluido este tema, los corazones de los fans se aceleraron de nuevo al ritmo de Cheated Hearts, que en esta ocasión tuvo un estilo más íntimo y nostálgico que, lejos de quitarle su identidad a la canción, la hizo aún más emotiva.

El concierto avanzó con temas como Warrior, Skeletons y Despair, pero el apogeo llegó con la emblemática Maps, canción que se ha convertido en un himno y que, esta vez, sonó aún más conmovedora gracias a que la banda presentó una versión acústica. Fue así como los fans formamos una sola voz para cantar: Wait, they don’t love you like I love you, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la noche.

Foto: David Palma

Spitting Off the Edge of the World e Hysteric fueron otros temas que los fans cantaron de principio a fin, Y Control desataría la euforia del público y sería esta canción la elegida por la banda para despedirse del escenario, mientras todos saltaban y gritaban al ritmo que Karen O marcaba.

Pero la despedida aún no llegaba. Tras unos minutos de espera, el trío regresó para interpretar uno de los temas más esperados de la noche: Turn Into. Finalmente, Zero marcó el final del concierto, que duró poco más de una hora. Algo que, seguramente, los fans reprochaban al principio, pero salieron satisfechos al escuchar canciones rara vez suenan en directo.

Foto: David Palma

No fueron necesarias pantallas ni parafernalia. Bastó un increíble juego de luces, un acompañamiento de contrabajo y cuerdas que le dio un toque especial al concierto, y, por supuesto, el talento de Karen O, que al final salió con unos tenis de luces, Nick Zinner y Brian Chase, para que la Ciudad de México viviera una de las mejores noches del tour Hidden in Pieces.

Sus corazones son nuestros corazones”, exclamó Karen O, entre bailes y agradecimientos en español, que el público recibió con gritos y aplausos. Puede que la próxima vez que los Yeah Yeah Yeahs vuelvan a México lo hagan con su característico estilo punk, pero esta versión más acústica y cercana seguramente quedará guardada en el corazón de todos los que estuvimos ahí.

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