Por un momento, la Sala Principal del Teatro Metropolitano dejó de ser un recinto para convertirse en un escenario suspendido entre la tierra y el cielo. ¿La razón? Sara Baras y su espectáculo Vuela, un emotivo tributo al inolvidable Paco de Lucía, que llevó al público queretano a vivir una experiencia intensa, llena de ritmo y memoria.

Con su sello inconfundible, la máxima exponente del flamenco nos regaló un viaje de cuatro actos —Madera, Mar, Muerte y Volar— donde el sentimiento se hizo coreografía y la música de Paco revivió a través del cuerpo, la luz y el zapateado. Porque esto no fue solo una función: fue un vuelo compartido, una carta de amor bailada con el alma.

Foto: Cortesía Festival Ibérica Contemporánea

Sara, acompañada por un cuerpo de baile que desbordó técnica y pasión, llenó el escenario de alegrías, bulerías, tangos y rondeñas, combinando elementos visuales como bastones, mantones, abanicos y bata de cola, en una puesta en escena que fue puro arte. Cada detalle contó: desde los mantones tejidos como redes de pescadores hasta las luces que evocaban las cuerdas de la guitarra de Paco. Todo perfectamente entrelazado en una narrativa visual que hizo estremecer y soñar.

Pero si algo nos dejó sin aliento fue el dominio técnico y la expresividad de Baras: sus giros infinitos, la precisión de sus pies, el virtuosismo con que convierte cada movimiento en un latido. Y cuando recitó sus propios poemas, el corazón del público simplemente se rindió. No solo fue un espectáculo de danza; fue poesía hecha cuerpo.

A su lado, un grupo de músicos excepcionales comandado por el director musical Keko Baldomero: Matías López «El Mati» y Mary Fernández en el cante, Rafael Moreno en la percusión, Alexis Lefévre en el violín y el propio Baldomero en la guitarra. Un ensamble que supo elevar el alma del espectáculo y acompañar con sensibilidad cada instante del viaje.

Foto: Cortesía Festival Ibérica Contemporánea

Con más de 200 funciones en el Théâtre des Champs-Élysées de París, ganadora del Premio Nacional de Danza, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y muchos otros galardones, Sara Baras dejó claro por qué su nombre ya está inscrito con letras doradas en la historia del flamenco mundial.

Y como broche de oro, el Festival Ibérica Contemporánea —que este año celebra su 10.ª edición— le rindió un homenaje entregándole su máximo reconocimiento, de manos de su directora, la Lic. Adriana Covarrubias Herrera. Un gesto que celebró no solo su trayectoria, sino su capacidad de tocar el alma del mundo a través del arte.

Al finalizar el espectáculo, el público la ovacionó de pie. Baras, visiblemente emocionada, se acercó al proscenio para agradecer a Querétaro y al festival que, desde hace dos décadas, hace posible este encuentro con la danza, el arte y la emoción.

Sara no solo voló. Nos hizo volar a todos.

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