Y así vivimos la noche de ayer jueves en Ibérica Contemporánea con un sentido  homenaje a una gran maestra, María de los Ángeles Herrera de Covarrubias “La  Chata”; con muestra de respeto y amor a su memoria se inició la 5a Jornada del  Festival Ibérica Contemporánea con la Gala España Clásica en la Sala Principal, del  Teatro Metropolitano de Querétaro.
“Esta noche es muy especial, es especial porque estamos rindiendo homenaje a una  amiga, que sin ella, tal vez el Festival no sería posible, nada de esto existiría” – pronuncia en las palabras de inicio la Lic. Adriana Covarrubias, Directora General  del Festival, “Mi mamá era música, ella era baile, en sus últimos momentos no  recordaba nuestros nombres, sin embargo, nunca dejó de recordar como tocar las  castañuelas”.
La querida Chata, comenzó desde muy pequeña a tomar clases de danza española y  ballet en la Ciudad de México, don que trajo al nacer y que fue desarrollado más  tarde con los mejores maestros de aquella época; poco después se trasladó a la  Ciudad de Querétaro, lugar donde empieza a impartir clases. Comienza enseñando  en un espacio dentro de su casa, para posteriormente fundar el Estudio “Marigel”,  como respuesta al creciente número de niñas y jóvenes que acudían a tomar clases  con una maestra de vocación y de corazón.
El hermoso trofeo que otorga Ibérica Contemporánea, se expondrá en la sala  “Marigel” de Centro Proart, junto a esas castañuelas que ejecutaba de manera  magistral ese sonido que hoy es atesorado en la memoria de sus hijos y alumnas.
La Gala España Clásica y Contemporánea, en Colaboración con AD Comunicación,  aunó figuras destacadas de la danza española estilizada, clásica y contemporánea en esta esperada función concierto. Los arpegios de la guitarra de Alfonso Acosta, la voz  de Jesús Corbacho y la plasticidad de la bailarina Laura Fúnez, se dio a partir de un  dialogo íntimo de sentimiento y técnica, de poderío entre guitarra y danza, en un  ruedo de sensibilidad.
“Una misma voz que ha aprendido a cantar diferente”, una reflexión de inicio al  neoclásico que nos trajo Aleix Mañe, movimientos que se concatenan en una técnica  limpia, un dominio escénico brillante que marca la excelencia coreográfica y la  ejecución virtuosa en cada paso de sus variaciones.
La Compañía Internacional Proart nos presentó la coreografía “La ternura del  caballo negro”, de la saga de la también bailarina Lucía Nicolás acompañada en la  interpretación de Sandra Ostrowski, Sandra Diez, Vanesa Ramos y María Belchi, “es  una creación dada a partir de simbolismos y recursos dancísticos integrados en la  coreografía, sugerencias gestuales y corporales que denotan fuerza, comunidad, lo  tribal, lo clandestino. El caballo negro es una premonición de la muerte, el destino de  no tener libertad. Es el latir de corazones en una misma frecuencia”, nos comenta  Lucía. La CIP brilló por su técnica, con una base contemporánea que se fusiona con  el flamenco y con ese estilo tan propio que maneja esta compañía que dirige  Ostrowski, en donde la sincronizada forma de trasmitir la danza se basa en la  proyección expresiva y en la actualidad de su corriente dancística y los movimientos  de su técnica impoluta.


Una de las manifestaciones de la danza española que requiere de gran preparación  académica y una de las más difíciles por todo lo que implica, es la escuela bolera,  esta vez regresó a escena Laura Fúnez, con una coreografía a la usanza de los tablaos  de finales del siglo XVIII y que hoy en día se ha vuelto a rescatar en algunos tablaos  de España. Contó con el acompañamiento de Jesús Corbacho en el cante y Juan  Campallo en la guitarra. Los giros boleros, destaques, saltos, jerezanas, fueron  algunos de los pasos que conformaron la coreografía, los palillos se lucieron con  gran belleza en el baile por Caña. Laura Fúnez, una estrella que apareció en la escena  y estremeció la noche con su arte y gracia.
Manuel Segovia, un ícono de la danza española en el mundo entero, nos presentó “La  Prodigiosa Zapatera” con la Compañía Ibérica de Danza, misma que dirige junto a su  cofundadora Violeta Ruiz del Valle desde el año 1993, una de las compañías más  emblemáticas del género. Pionera en actualizar con delicadeza y fuerza las raíces  tradicionales y una de las compañías más importantes y reconocidas  internacionalmente.
Inspirada en “La Zapatera Prodigiosa” de García Lorca, Segovia la lleva a escena con  gran acierto, dando muestras una vez más del talento creativo que lo caracteriza,  cuidando cada detalle y conservando con esmero la esencia teatral en la misma. La  coreografía estuvo en manos de Mariano Cruceta, Mariana Collado y Manuel  Segovia. Una Zapatera para recordar eternamente y un Manuel Segovia, cuya  creación, por siempre, Prodigiosa.

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