Por Víctor Hugo Sánchez

Creo que a todos nos gusta probar nuevas experiencias, ir a lugares de alta y mediana gama, pero lo que en verdad me raya, es la comida casera; porque, se sabe, la comida genera una memoria afectiva, primero, con la comida casera, la de la madre, la de las abuelas, algunas tías y en “Las Mayoras” (ubicada en Londres 50b, colonia Juárez) se encuentra uno con ese pasado, que se convierte en un presente delicioso.

Dirigido por el buen amigo Dorian Torreblanca (él no es chef, pero es un empresario fregón, quien se dedica a otros negocios, pero un día decidió construir a sus padres una fuente segura de ingresos y ¡zás!, se inventó este concepto gastronómico con el que ya lleva varios años), “Las mayoras” rescata la esencia misma de la cocina mexicana y de diferentes estados de la República.



La mayora, en la jerga restaurantera, es la mujer que se encarga de la cocina cuando no está el chef. Acá, ni siquiera hay chef. Son las mismas mayoras las que cocinan y dirigen todo lo referente a los platillos de temporada porque, además, una de las grandes ventajas de este lugar es que no cuentan con una carta fija, sino que van cambiando, dependiendo de las temporadas.



Ahora, por ejemplo, tienen gran demanda sus chiles en nogada, y los fijos, como el mole poblano, las enchiladas, la sopa de habas, el platón mexicano, la arrachera norteña, el bistec con “buebito”, el chocolate caliente y su inigualable pan de elote, entre otras maravillas de su gastronomía, cero pretenciosa, pero sublime al paladar.

“Las mayoras” es de esos lugares que tienen saber a casa, a familia, a buenos amigos. Y su cheque promedio, créame, es muy bajo y los platillos, abundantes.
Y cuando le digo que  su cocina esun muestrario de lo más emblemático del país, le digo que su carta incluye aguachiles, tacos estilo Ensenada (de mis mega favoritos), el mole poblano con pierna y muslo, frijolitos y arroz (aquí no se andan pichicateando con las porciones), salbute de cochinita pibil, nopal relleno de queso asado, la ensalada mexicana (frijoles con pico de gallo, queso ranchero, aguacate, granos de elote y aceite de oliva), ensalada de espinacas, encalada César (con o sin pollo).


Y de las sopas: la tarasca, el fideo seco, la de habas, caldo tlalpeño, arroz (con o sin “buebito”), y de sus cortes: tampiqueña de arrachera, tampiqueña de cecina, mole de olla (otro de mis ultra favoritos), mole de Xico (tradicional mole de chile pasilla y mulate, acompañados de pollito), flautas de res, tacos dorados de pollo, cochinita pibil, costilla de res, y por si fuera poco, también tienen platillos del mar, como camarones al coco, salmón al chipotle y limón, salmón en costra de almendras, salmón al ajillo, pescado a la veracruzana (sí, otro de mis mega favoritos), chiles rellenos, enfrijoladas y para qué le cuento más.


Dese una vuelta por “Las mayoras” y se sorprenderá de lo sabroso que se come, ya sea que acompañe sus sagrados alimentos con agua de fruta de la temporada o, por qué no, unas buenas chelitas y un destilado.

Chance y, en una de esas, por ahí nos encontraremos.

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