Por Víctor Hugo Sánchez. Le he contado que la comida japonesa no es una de mis favoritas, pero ir al Suntory tiene su ondita.
¿Caro? ¡Carísimo!
¿Delicioso? ¡Lo que le sigue!
Y es que la comida japonesa no sólo son rollos de arroz rellenos de pepino y proteína; acá, pasando por los clásicos atunes crudos (cada parte del atún tiene un nombre distinto y algunas partes son demasiado grasosas, para mi gusto y no soy especialista en el tema), también hay res, arroces, mucha verdura y, lo más divertido y lucidor, es cuando pides mesa con plancha y ahí mismo te cocinan tus platillos, desde lo más sofisticado, hasta lo más simple (como las verduras a la plancha, de mis favoritos, desde que sigo el estilo de vida keto).

Pues Suntory es uno de los restaurantes de alta gama con más de 50 años de existir en nuestro país, donde indican se respeta la tradicional comida japonesa, con un ligero tropicalismo, porque dudo mucho que en japón coman chiles toreados que, aquí, sí o sí, siempre llegan para alegrar a los que no sabemos comer sin picante.
De lo poco que he probado de su carta, se encuentran las almejas chocolate a la mantequilla, los espárragos aseados envueltos de rib eye, el rib eye asado en finas y delgadas capas.

También le vienen manejando el famosísimo rib eye wagyu, ese que provine de las vacas que consienten, acarician, les ponen música y alimentan de manera orgánica para que, al morir, no secreten tanto estrés, lo que le da un sabor espectacular y, ojo, si piensa pedir esto, sí llévese una buena feria porque es carítsimo de París.

Langosta (costo por kilo), cangrejo de Alaska, mariscos varios, callo de hacha e infinidad de productos de alta calidad.
Esta es la recomendación de la semana.
Buen provecho.





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