Y así, sin darte cuenta aparecen las chick flicks de terror…
Quiero confesar que cuando era adolescente y no tan adolescente me encantaba ver las clásicas chick flicks, esas películas que a todas las mujeres no hacían suspirar por el hombre guapo que hacía de todo para enamorar a la protagonista. Usualmente, veía esas películas para dominguear; me preparaba una bolsa de palomitas, me acomodaba en el sillón y me dejaba atrapar por esas historias tan fáciles de ver y de entender.
Hasta hace poco creí que las chick flicks ya estaban pasando de moda, hasta que vi El conjuro 4, pero ¿qué tienen que ver este tipo de películas con una de las franquicias de terror más populares del mundo? Pues precisamente, que El Conjuro 4 es una película chick flick, pero en terror.
¿Por qué digo esto? Porque su historia es muy simple, sencilla de digerir y, sobre todo, se centra en la historia del amor de los Warren. Nos muestran su matrimonio, el nacimiento de su hija, su crecimiento y la llegada del nuevo yerno. Esta película, más que una de terror, nos enseña el lado más suave de los Warren. El demonio y la entidad que se encuentra encerrado en un espejo es lo de menos o mejor aún, es solo la excusa para unir los hilos de la narración, que en algunos casos no se explica o no se entiende qué tiene que ver Annabelle con la hija o de dónde salió el espejo de la película.
A mi parecer, El Conjuro 4 es buena para justamente dominguear, no tiene muchas escenas de terror y pareciera que se trata más de una película de amor con demonios en segundo plano. Falta ver si con esta película termina la saga o seguirán explotando la historia ahora de la hija con poderes parecidos a los de su madre, el tiempo lo dirá.





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