El Palacio de Bellas Artes vivió una de esas noches que quedarán guardadas en la memoria de todos los que estuvimos ahí. El 6 de octubre, Amores Perros celebró su 25 aniversario con una función especial que prometía ser grande… pero terminó siendo histórica.

Foto: David Palma

La velada dio un giro inesperado cuando Alejandro González Iñárritu, director de la película, tomó el micrófono. Tras agradecer al elenco y a todo el equipo, recordó que entre él y el guionista Guillermo Arriaga había existido una fractura dolorosa. Pero en ese momento soltó la frase que sorprendió a todos: “En un mundo de odio y lleno de intolerancia, hemos decidido reconstruir esa hermandad que siempre tuvimos”.

De inmediato, invitó a Arriaga al escenario. Ambos se fundieron en un abrazo que arrancó un aplauso atronador. El guionista, visiblemente conmovido, respondió: “Aún en momentos de heridas profundas siempre hay posibilidad de reconciliación. Es bonito que este señor y yo estemos juntos de nuevo, como lo que siempre fuimos: hermanos. El público celebró la reconciliación que muchos ya no creían posible.

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Después de años enemistados, Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, se reconciliaron en la función por el 25 aniversario de Amores Perros. #alejandrogonzaleziñarritu #guillermoarriaga #amoresperros #palaciodebellasartes #fyp @Palacio de Bellas Artes

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Con el ánimo al máximo, arrancó la proyección de la película. La sala principal de Bellas Artes se transformó, por unas horas, en un cine donde cada butaca ofrecía un lugar privilegiado para revivir la cinta que marcó un antes y un después en el cine mexicano.

Durante la función, Iñárritu recordó por qué Amores Perros se volvió un clásico: “Hoy ya no es nuestra ni de nadie; es parte de la memoria colectiva de este país. Cine e identidad entrelazados. Es un mosaico de un país en trance, de belleza, desigualdad, ternura, violencia, deseo, inocencia, dolor, traición y una continua búsqueda de un padre que aún no hemos encontrado. Un país perro lleno de amor”.

Pero la fiesta no acabó ahí. Al término de la proyección, Gustavo Santaolalla regaló un breve recital que preparó el terreno para la última sorpresa de la noche: Meme del Real apareció en el escenario y, junto al músico argentino, interpretó Aviéntame, tema icónico del soundtrack.

Foto: David Palma

Entre aplausos, lágrimas y ovaciones, la celebración de los 25 años de Amores Perros se convirtió en algo más que un homenaje: fue una reconciliación, un concierto, una fiesta colectiva y, sobre todo, un recordatorio de que el cine también puede sanar heridas.

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