Él mató a un policía motorizado tiene un lugar especial en mi soundtrack personal y es una de mis bandas favoritas para ver en directo, irónicamente nunca había tenido la oportunidad de verlos en solitario, ya que siempre los había escuchado en el Vive Latino, Tecate Comuna, en el Zócalo de la CDMX, pero finalmente pude asistir a uno de sus conciertos.

Hay bandas que trascienden las playlists y se convierten en parte de la vida de quienes las escuchan. Para muchos, Él Mató a un Policía Motorizado es exactamente eso: un pedazo de memoria sonora. Y en su reciente concierto en el Pepsi Center de la CDMX lo confirmaron, regalando una velada que mezcló fiesta, intimidad y la certeza de que los argentinos ya son de casa en México.
La CDMX era un caos y la lluvia parecía no tener fin. Aun así, nadie quiso perderse la cita. Quienes llegaron temprano pudieron escuchar a Macario, músico invitado, que sorprendió con su propuesta y se ganó los aplausos de un público que, aunque estaba ansioso por ver a la banda principal, lo recibió con entusiasmo.

Lo curioso es que mientras muchos esperaban que el show comenzara alrededor de las 8:30, a las 8:15 ya estaban los cinco sobre el escenario, listos para dejarlo todo desde el primer acorde. Y así fue: abrieron con El magnetismo y, desde ese instante, el recinto se convirtió en una celebración colectiva.
Uno de los momentos más memorables llegó con La noche eterna, acompañada de visuales cósmicos que envolvieron al público en un ambiente íntimo, casi galáctico. El coro retumbó en cada rincón y dejó claro que esa canción es ya un himno compartido.

Santiago Motorizado es un gran frontman: le basta con un par de interacciones con el público para conectar de inmediato. Eso se sintió especialmente en canciones como El perro, Diamante roto y una de las más esperadas de la noche, El tesoro.
El clímax de la primera parte llegó con El mundo extraño y El fuego que hemos construido, antes de un breve descanso. Pero la fiesta no había terminado. Minutos después, la banda volvió y Santiago apareció enmascarado como luchador, provocando una ovación eufórica.
Entonces sonó El universo, pero fue Fuego la que se llevó la ovación más grande de la noche. Para el cierre quedaron Ahora imagino cosas, Chica de oro y Mi próximo movimiento, que marcaron el final del concierto

El cariño entre la banda y el público mexicano quedó claro en cada acorde. Y antes de que se encendieran las luces, Santiago dejó una promesa: Él Mató volverá pronto a México.






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