Han pasado casi dos décadas desde que Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea se convirtió en parte del ADN musical de toda una generación. Diecinueve años después, Zoé regresó al escenario del Foro Sol —ahora Estadio GNP— y lo hizo por la puerta grande: seis fechas que están a punto de convertirse en sold out y una producción que confirma por qué la banda es una de las más importantes del rock en español.

Foto: David Palma

He visto a Zoé varias veces en vivo a lo largo de mi vida. Aún guardo con cariño una playera rosa de la época en la que salió Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea. Recuerdo cuando compré mi disco en Mixup y la primera vez que los vi en el Vive Latino.

El reencuentro tuvo tintes de celebración y catarsis. Tras cuatro años de ausencia, el Vive Latino ya había demostrado que el público los esperaba con ansias, pero nada se compara con el ritual colectivo que se vivió esa noche. La lluvia amagó con arruinar el concierto, aunque solo quedó en una ligera llovizna que se disipó cuando las luces se apagaron y sonó la primera canción.

Foto: David Palma

Memo Rex fue la canción elegida para abrir, tal como sucedió en el Vive Latino, y a partir de ese momento la banda nos llevó en un viaje musical por el tiempo. Esa noche volví a tener 20 años: la nostalgia y la emoción invadieron mi corazón atómico.

@cosmonautas37

Zoé tardó 4 años en volver a los escenarios, pero lo hizo en grande, una producción impresionante, un setlist lleno de joyas y la banda en uno de sus mejores momentos. #zoe #leonlarregui #concierto #music #fyp @León Larregui @OCESA @Estadio GNP Seguros @ZoeOficialMX

♬ sonido original – Cosmonautas

Vinyl, Vía Láctea, No me destruyas y Corazón Atómico hicieron que el público se levantara de sus asientos y que todos los rocanlovers cantáramos esos himnos que ya son parte de nuestras vidas.

La nostalgia se mezclaba con la energía del presente: cada acorde recordaba que Zoé no solo es parte de la memoria colectiva, sino que sigue escribiendo su historia.

Foto: David Palma

Uno de los momentos más íntimos llegó con Solo y Veneno, dos canciones que pocas veces han sonado en vivo y que en esta gira se convirtieron en regalos inesperados para los seguidores más fieles. Después vendrían Paula, No hay mal que dure y SKR, coreadas con la fuerza de un estadio que no quería soltar la noche.

Con Arrullo de estrellas, el recinto se convirtió en una pequeña vía láctea: cada celular brillaba como una estrella que danzaba al ritmo de la canción. Fue uno de los momentos más emotivos de la noche. Pero la magia no terminó ahí: la siguiente fue Miel, tema que no interpretaban desde 2018, y todos gritamos a una sola voz: “Quiero descubrir por qué le tengo tanto miedo al amor”.

Foto: David Palma

Hielo nos regaló uno de los momentos más épicos. Los visuales que acompañan la canción son fascinantes y una pequeña lluvia regresó justo en ese instante, como si hasta el cielo quisiera participar en la catarsis.

La gran sorpresa llegó con Luna. Denise Gutiérrez apareció en el escenario para cantar este emblemático tema junto a León, demostrando que su voz está más poderosa que nunca. Un verdadero placer escucharla en vivo.

Soñé y Dead marcaron el final del concierto. Con lo último que me quedaba de voz, logré cantar: “Siento que me voy a hundir, que mis labios no funcionan más y que tus lágrimas de láser desintegran mi alma.

Salí del Estadio GNP con el corazón contento, pero mi yo de 20 años salió en éxtasis al escuchar las canciones que marcaron esa etapa de mi vida.

Foto: David Palma

Zoé se prepara para dar dos presentaciones más y ser headliners en varios festivales. Pero si tienen la oportunidad de ver su show en solitario, ¡no la dejen pasar! Vale completamente la pena presenciar uno de los mejores conciertos del año.

Deja un comentario

Tendencias