Por Víctor Hugo Sánchez. Había visto La puerca pecadora en decenas de reels en Instagram y en TikTok, y se antojaba mucho conocerla, y aunque no hice el intento, de pura suerte me invitaron a conocerla la semana pasada.

¡Me fui de espaldas!

La “Pigaña”, creación de Roberto Mendoza, es la carne de cerdo más exquisita que haya probado en toda mi vida. Él mismo nos explicó la creación del platillo y nos dijo que, aunque han intentado replicarlo, nadie lo ha logrado; lleva cuatro tipos de cortes del cerdo, y la marinada lleva sus varias horas para luego ser congelada otras tantas horas y de ahí al fuego. Es de una suavidad y una jugosidad impresionante, y probarla recién hecha y cortada en trozos pequeños, ¡ufff! Y recontra ¡ufff! ¡Qué delicia!

Fotos/Cortesía

Ésa es la especialidad de este restaurante, pero no es lo único, y aunque no pude probar algunas cosas porque sigo en keto (estilo de alimentación, basado en sólo consumir proteínas y nada de carbohidratos), me bastó con ver la cara de mis compañeros de mesa al disfrutar los tacos de “pigaña”, las tortas, las quesabirrias, los panuchos y todo lo que nos llevaron a la mesa.

Pero no se detiene ahí; el menú es extenso y tiene múltiples opciones y a muy buenos precios.

En las entradas puede encontrar fideo seco, bañado en caldo de huesos; el carrusel de cuatro tacos (pigaña, cochinita pibil, chamorro y birria) y guacamole.

En las especialidades norteñas se encuentran las birrias de res, ya sea en tortillas de maíz o de harina; el caldo de huesos (me habría encantado pedirlo, pero lo haré cuando regrese).

Y la estrella de la casa, la pigaña, en todas las versiones posibles: en tortilla de maíz o de harina, en volcán de maíz o de harina.

En la sección de baguettes, lo mismo: la pigaña en torta, con queso o sin queso; de chamorro o de birria, con queso o sin queso, todas adornadas con cebolla morada curtida en habanero, al puro estilo del sureste del país.

Y para acompañar, ¿por qué no? Papas fritas, papas gratinadas, papas especiales con la salsa de la casa y frijoles refritos.

Y de postres, ni se imagina: cheescake de tocino con maple, cheescake de elote, pastel de chocolate semi amargo y cuatro tipos de flan: napolitano, cajeta, Kalhúa o Amaretto.

Lo que no encontrará en este lugar es ninguna bebida alcohólica, ni cervezas ni destilados, y hay una razón: “queremos unir familias, y el alcohol hace todo lo contrario: destruye familias; al inicio de operar, vendíamos cervezas y vino, pero un día llegaron unos estudiantes y desde muy temprano comenzaron a beber y así pasaron varias horas, hasta que comenzaron a gritar, a decir groserías, incomodando al resto de los comensales; ahí decidí, que dejaríamos de vender alcohol”, comentó Roberto Mendoza.

Surgida en la pandemia, cuando el dueño se quedó sin trabajo, La Puerca Pecadora ha sido todo un suceso, de tal forma que ya tiene dos sucursales y siempre, siempre, está a tope de gente, por la calidad de sus productos, por lo accesible de los precios y porque la atención de su personal es inmejorable.

Y la idea, además de comer, era dar a conocer la noticia de que éste es el primer restaurante de México que se suma a un proyecto internacional, llamado Nat5 Live Marketplace, plataforma líder en soluciones ambientales y mercados voluntarios de naturaleza, el restaurante adquirió créditos de naturaleza positiva que respaldan proyectos de conservación, restauración de suelos, bosques y ecosistemas en México. Estos créditos están verificados mediante el protocolo aOCP (Ases On-Chain Protocol) y certificados con tecnología blockchain, lo que garantiza transparencia y trazabilidad en cada acción ambiental.

México, nos explicaron, es líder mundial en la compra de créditos para restaurar la naturaleza, con una compra de créditos por más de 20 millones de dólares.

Busque @lapuercapecadora en todas sus redes sociales y apenas pueda, déjese ir como mujer obesa en tobogán, porque probará un platillo que no encontrará en ningún otro lugar.

¡Buen provecho!

Deja un comentario

Tendencias