Por Víctor Hugo Sánchez.

Prejuicioso que soy he sido, y como ya cumplí 4 años en mi onda keto (cero carbohidratos ni azúcares), pasaba por San Francisco 218 esquina con Avenida División del Norte y veía “Los Fondues” y creí que sólo se trataba de eso: sólo fondues y como no le vengo manejando el pan, pues desistí de acudir a este templo del buen comer, porque este fin de semana tuve oportunidad de ir con mi hija y ¡cállate los ojos! La carta es más larga que las que les escribía a mis primeras novias.

Con casi 55 años de existencia, este lugar (con sucursales en la colonia Nápoles y otra en Ciudad Satélite, tiene de todo y para todos los gustos.

Fotos/Cortesía

Nomás para que se de un quemón, en las entradas puede encontrar desde paté de la casa, jamón serrano con melón, caracoles con salsa bourguignone (en mi próxima visita los pediré), tuétanos al horno, tacos de camarón, tacos del patrón, carpaccio de salmón y carpaccio del Ciprani (de carne de res con rebanaditas de champiñón fresco y lajas de queso parmesano; de éste me pedí un plato y me lo zampé completito, aunque la porción es suficiente para compartir).

Las ensaladas también tienen su lugar especial en la carta; desde la César tradicional, hasta la que puede llevar proteína, como pollo o camarón; la roquefort, la de la casa (con palmitos, espárragos, alcachofa, aguacate, lechuga, pimiento verde, apio, berros y aderezo secreto; apuntada, también, para próxima visita), la italiana, la de berros y otras más.

Pizzas: pepperoni, mexicana y hawaiana; pastas: bolognesa, carbonara, lasaña bolognesa, Alfredo y la especial de la casa, con manchego, gruyere, roquefort y champiñones.

Baguettes/Ciabattas: cordon bleu, milanesa, serrano y carnívora (con arrachera).

Sopas: crema a los tres quesos, consomé de res con verduras y chamberete, y la que me pedí y volveré a pedir cada vez que vaya: la de cebolla, cubierta en una ligera capa de pan de hojaldre que se antojaba, pero mi keto no me permite.

Salmón a los frutos rojos, a la mostaza, o simplemente a la plancha; arrachera, arrachera gratinada, filete los fondues (en espejo de salsa al oporto, top de paté premium y pure de papa); medallones de filete, steak tártara, filete Wellington.

Y los clásicos, los reyes del lugar, los famosos fondues: Savoyard con quesos importados, un toque de vino blanco y el toque de la casa; el madame Gourmand, quesos importados, cebolla, eneldo, perejil y vino blanco; al chipotle, con camarones, con salmón, en porciones suficientes para compartir.

Y los “gitane”, que son los mismos platillos, pero servidos en porciones para compartir hasta entre cuatro comensales. También cuentan con menú de degustación que llegan a incluir hasta 10 tiempos; si es de buen comer, se los recomiendo ampliamente.

Y la carta de postres no se queda atrás, desde las clásicas fresas jubilé, los plátanos flameados, fondue de cajeta, fondue de chocolate o un delicioso helado de chocolate, por citar algunos.

Y por si fuera poco, los cafés juegan un papel esencial en este restaurante: desde el americano tradicional, pasando por el carajillo y hasta llegar al Diabla: café con cognac, controy, clavo y naranja (seguro que lo pido en la próxima).

Gracias a Christian Landeros por la invitación y por sacarme de mi zona de confort gastronómica.

Gracias a Los Fondues por esta maravillosa tarde que pude compartir con mi persona favorita en mundo mundial: mi hija.

Buen provecho.

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