Mario Rojas R.

Mauricio Garcés fue pieza fundamental del cine mexicano. Empezó su carrera en 1951 y su última cinta data de 1986, pero la época de mayor auge del personaje fue en las décadas de los años 60 y 70.

Filmó 62 películas y se hizo popular por su interpretacióndel hombre maduro, de mundo, mujeriego y seductor que iba de una conquista a otra, muy en la línea de Don Juan Tenorio y Giacomo Casanova.

Sin embargo, el escritor Alejandro Aquino considera que el actor no tiene el reconocimiento que se merece. Por eso escribió el libro ¿Qué toca hoy, Sócrates?, una biografía que borda la ficción y la realidad con un tono sarcástico que permitió al autor ahondar no sólo en la figura del personaje, sino también de la persona que le daba vida.

¿Consideras que a Mauricio Garcés se le ha hecho justicia en el cine mexicano?

No, y son varias circunstancias que han influido para que así suceda. Uno, el tipo de películas que hizo, pues no se ajustaban a la tendencia de entonces; dos, le tocó una época donde había grandes figuras: Pedro Armendáriz, Luis Aguilar, Carlos López Moctezuma, Pedro Infante, y Mauricio, digamos, tenía un papel secundario; tres, con su personaje de un hombre elegante y seductor creó una marca que después lo limitó porque llegaron dos corrientes muy fuertes en el cine: las ficheras y otro más serio y experimental, y en ninguno cabía su personaje.

Entonces, me parece que no tuvo el reconocimiento que se merecía y si bien la gente mayor lo recuerda, los jóvenes prácticamente no saben quién es, lo cual es lamentable porque a mí me parece que como comediante está apenas abajito de las grandes estrellas de ese ámbito, tan es así que ha tenido mayor éxito posteriormente e, incluso, se volvió un ícono pop y para referirnos a un auto descapotable de la época, una forma de vestir o una casa en el Pedregal decimos “como las de Mauricio Garcés”, es decir, se vuelve en el adjetivo clarificador de una época.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro?

Partí de dos circunstancias: de un lado, mi gusto personal y mi admiración por Mauricio Garcés, y del otro, la necesidadde hacer un libro entretenido. Mi intención era analizar el personaje, pero también la persona detrás del artista.

Mauricio Feres Yazbek era un tipo introspectivo, que vivía con su madre, nunca se casó, manejó una sexualidad ambigua. Obviamente, investigué, me leí todo tipo de noticias, entrevistas, reseñas de sus películas, de sus obras de teatro, volví a ver todas sus cintas y me acerqué a su familia para encontrar esa parte humana fuera de los escenarios.

Ahora, para desarrollar la historia elegí una entrevista imaginaria con su mayordomo, Sócrates, que fue interpretado por varios actores, pero el más emblemático fueLuis Manuel Pelayo; entonces, a través de esa charla pude meterle un poco de fantasía al texto. Los datos duros son totalmente ciertos, pero lo demás es mezcla de ficción y realidad.

¿Crees que el personaje devoró al hombre que lo interpretaba?

Me parece que sí porque él fue un hombre solitario quebásicamente vivía por tres cosas: Por su madre, por los caballos y por sus cigarros. Entonces, ese mismo personaje quizá impidió que su vida se desarrollara de otra forma. Como decía, nunca se comprobó que haya sido bisexual o asexual. Él decía que sólo se enamoró dos veces, de Ariadna Welter y Silvia Pinal, y con ninguna se casó. Es decir, supeditó su persona al personaje.

El libro tiene una libertad creativa que una biografía formal no te hubiera permitido…

Es una mezcla de ficción y realidad y lo hice así con la intención de recrear su humor. Me molesta mucho cuando se pone la etiqueta de biografía autorizada porque implica que estás acotado y no vas a fondo, sólo registras lo que se te permitió por parte de las personas interesadas. En este caso, si bien tuve contacto con sus familiares, e incluso le dedico un capítulo a esas charlas, tuve toda la libertad para trabajarlo como quise.

¿Cómo definirías el tipo de humor de Mauricio?

Es un humor cosmopolita, urbano, no se destaca por el doble sentido, pero tiene un fuerte sentido irónico y paródico, es un humor muy europeo, pero a la mexicana.

Mencionabas que las nuevas generaciones casi no conocen a Mauricio Garcés, ¿consideras que se podría revalorar su legado?

Definitivamente sí, es más, tengo la esperanza de que pronto va a haber una especie de revival y tendrá una difusión que ayude a darle en la historia del cine mexicano el lugar que le corresponde.

¿Cuál de sus frases es tu favorita?

Siempre me ha gustado la que le decía a su mayordomo cada vez que hacía algo negativo: “Recuérdame bajarte el sueldo a su mínima expresión”. Y cuando hacía algo positivo: “Recuérdame subirte el sueldo a su máxima expresión”. Su familia me asegura que muchas de esas frases eran de su hermano y otras se fueron construyendo con el tiempo, como “suertudota” …

¿Esas frases eran parte de un guion o él las fue creando?

Él las fue construyendo poco a poco porque muchas se refieren a cosas muy personales y era bastante bueno para improvisar. Incluso, directores como René Cardona Jr., decían: “Este hombre ya trae estas cosas, las incorporamos”. El caso es que frases como “arroooz” o “debe ser terrible tenerme y después perderme” formaron parte de la esencia del personaje. Así como también sucedió con Arturo de Córdoba, quien incorporó a su lenguaje aquello de “no tiene la menor importancia” y la metía en cualquier película, aunque no tuviera nada que ver.

¿Tienes alguna película favorita?

Es difícil decidir, pero me quedaría con Don Juan 67, donde surge el personaje; y dos que parten de una obra literaria: Vidita negra, cuyo ritmo es vertiginoso, ágil yestá llena de gags y cosas muy interesantes, y Espérame en Siberia, vida mía. Y de papel serio me quedaría con La otra mujer. Son las películas donde demuestra que su sola presencia llenaba la pantalla.

Título: ¿Qué toca hoy, Sócrates?

Autor: Alejandro Aquino

Editorial: LM

Páginas:  415

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