Por Víctor Hugo Sánchez.
Cuando nos cambiamos a vivir a la colonia Del Valle, no imaginaba la vasta oferta gastronómica de la zona, y uno de nuestros descubrimientos fue La Posta (a mi hija, que le fascina la comida italiana, fue la que me dijo “intentemos”, porque éramos más de ir al Italianni’s) y nos fascinamos con el nuevo descubrimiento. Buenos precios, y excelente comida.
Yo, que suelo casarme con una misma comida en cada lugar que visito, aquí me dejé ir a probar más y variadas opciones. Desde la cortesía del pan con aceite de olivo y vinagreta (inevitable no entrarle), hasta llegar a las entradas, como el carpaccio de res (láminas de res, bañadas en olivo, limón, arúgula y parmesano), como el queso provolone (ahumado a la plancha, con aceite de oliva, romero y acompañado de uvas verdes), o la versión empanizada del queso camembret, frito y acompañado de uvas verdes; o el carpaccio de salmón (aderezado con eneldo, alcaparras, cebollitas cambray y trufas de queso crema), y los corazones de alcachofa en salsa de parmesano, vino blanco, espinacas y gratinados con mozarella, ¡ufff!

Hay más entradas, pero esas son mis favoritas.
De los risotti no puedo hablarle nada; no soy fan del arroz y me causa mucha indigestión. Pero hay varias opciones: con camarones, con hongos, con salmón; todos cocidos al dente, lo que me hace más complicada la digestión.
De las sopas, sólo he probado la de cebolla (de mis favs) y la minestrone (alubias, verduras, azafrán, pasta y queso parmesano, con un ligero toque de salsa pesto. Una bendita delicia. Y la pomodoro e formagio: una espesa sopa de jitomate asado, con aceitunas verdes y queso de cabra.
De las ensaladas, ni qué decirle: mis favoritas: la Di pera (una selección de lechugas y berros, queso de cabra, orejones de chabacano, pero y nuez, y el aderezo, una delicia), y la de palmitos, una chulada.
Y de las pastas, creo haber probado casi todas (aunque mi hija siempre pide la Alfredo’s), yo me he dejado caer con aglio e olio (ajo, aceite de oliva y chile de árbol), la bolognese (jitomate, carne molida, apio, zanahoria y cebolla), la arrabiata, pomodoro, la carbonara, y la lasagna de ahí no tiene comparación; la frutti di mare, no te pases, una verdadera delicia; hay más variedad de presentaciones y usted elige el tipo de pasta con la que desea su platillo.
En la parte de carnes, ni le cuento: filete al limón, el clásico filete Pepe, pechuga de pollo sobre una cama de pasta cremosa, y yo, que soy para nada fan del salmón, el Samara (con verduras y almendras salteadas en aceite de oliva y soya, con un toque de miel, el único salmón que puedo comer).
Y, bueno, para rematar: las pizzas, la que se le ocurra y se imagina, ahí hacen maravillas con la pasta y los condimentos: desde el clásico pepperoni, la margarita (mi fav), 4 quesos, la de jamón serrano, la fruti di mare…. no acabaría de nombrarle todas. Ahí, sí, nunca cambiamos: pepperoni, siempre.
Y de postres: el clásico tiramisú, pan de elote, strudel de manzana, profiteroles, pannacotta y varios más de los que no puedo opinar porque no soy postrero.
La carta de vinos, muy buena y con excelentes precios.
Coctelería, trago duro; para todos los gustos.
Yo sólo conozco la sucursal de la colonia del Valle, donde hija, donde romances,
donde amistades.
Y, lo mejor, me queda a una cuadra de mi casa.
Si no la conoce, dese una chance.
¡Buen provecho!





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