Por Víctor Hugo Sánchez.

Cuando me cambié a la colonia Del Valle, nunca imaginé que la oferta gastronómica sería tan inmensa; desde lugares de alta gama, media y baja, pero todos con excelente sazón y como especial para ciertos alimentos del día. Así, mi hija y yo descubrimos el Gino’s, a una calle de nuestro departamento, encontramos que es el lugar ideal para desayunar, más que comer y/o cenar, los desayuno de este lugar son fabulosos.

Desde los clásicos omelettes, los huevos divorciados, los huevos al gusto y mis favoritos: los huevos veracruzanos (siempre pido lo mismo), pero igual su carta es variada y muy surtida; desde pizzas, carnes, pollo y un sinfín de posibilidades.

Curiosamente, cuando más atascado de gente lo veo e en las mañanas y, curiosamente, por gente de la tercera edad, señoras encopetadas que se ve se alistan para echar el chime durante varias horas, acompañadas de su cafecito, chocolate y el maravilloso para que hacen ahí mismo.

Los cuernos, las conchas, imperdibles. ¿Baras? Para nada. Ya sea pida su desayuno en paquete (que le incluye jugo café y un puñito de fruta), o ya sea que lo pida sin paquete, un par de huevos en 170 pesos me parece exagerado, pero si la cita vale la pena, pues ni se fija uno en esas cosas.

Entiendo que es una franquicia y que hay varios por diversas la ciudad, así que la calidad es la misma. Ya por la tarde, hay pastas, pizzas, pollo, carnes de muy buena sazón, y puede acompañarlo con el vino de la casa o con gran variedad de cocteles o destilados que ofrece la carta.

Lo que no puede perderse y que es lo que le da prestigio a esta cadena son los pasteles; aunque yo soy cero postrero, con quienes he ido dicen que son una joya: el moka imperial, el mil hojas, el Napoli, el menta al cioccolato y una infinidad de pasteles y postres que son, insisto, su distintivo desde hace muchos años que fundaron esta franquicia.

Dense una oportunidad; no por algo llevan tantos años de prestigio.

Y, ahora sí; buen provecho.

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