Por Víctor Hugo Sánchez.
En 1997-98, quizá, tuve oportunidad de conocer Lima, la capital de Perú y aunque nos llevaron a un nutrido grupo de prensa a conocer diversos y elegantes restaurantes (no sé si exista aún el Costa Verde, montado sobre el malecón, con el bufette de mariscos más grande del mundo: más de 400 platillos y de lo más variado, aunque predominaban los mariscos y pescados, y por cada persona te daban un Pisco Sour, bebida tradicional de aquel país, y una botella de vino blanco para acompañar tus alimentos), la verdad es que yo me enamoré del ceviche peruano, de ese que te venden desde restaurante de alta gama, hasta en las casas de las pequeñas calles de la ciudad.
El diferenciador es la famosa leche de tigre que, en México era imposible de encontrar con ese sabor y esa calidad, y mire que en cada oportunidad de ir a un restaurante peruano era pura decepción hasta que encontré Línder, barra cevichera peruana, ubicada en la Terraza Coraje (de estos mercados, como el Lucerna o el Roma, donde confluyen diversos negocios y cocinas de diversas partes de país y del mundo), en la calle de Campeche 367, colonia Condesa. ¡Una bendita joya de la gastronomía peruana!

Atendido directamente por su fundador, el chef Línder Mashingash (es peruano, aunque su apellido es japonés), le pone un esmero a la presentación de cada platillo, muchos de los cuales son insumos que traen directo de Perú, como su cerveza cusqueña (ideal para acompañar el ceviche), o la Inca Kola que, de tan famosa, tuvo que comprarla la Coca-Cola, por ser el refresco de mayor venta en el país peruano.

Pero no sólo de ceviche vive el hombre, en Línder, barra cevichera peruana también hay tres tipos de leche de tigre (el tradicional, uno con chile amarillo y otro de tres chiles, acompañados de unos calamares fritos que, déjeme decirle, son de otro nivel), y es que el chef, reconocido en diversos países, ha llevado la cocina tradicional peruana a otro nivel, más gourmet, por decirlo de algún modo, de manera tal que cada platillo es una obra de arte que ni quisieras desacomodar. Y, ahora sí, a lo que te truje:
ENTRADAS:
Tequeños de queso o de lomo salteado; pulpo al olivo y chicharrón de pescado o mixto.
Los tres tipos de leche de tigre que ya le comenté.
Las causas: de camarón al panko, la acevichada y gratinada.
PLATOS FUERTES
Los ceviches: el clásico, el carretillero, el imperial con pulpo anticuchero, el mixto fusión, el tiradito al natural, el tiradito en crema de chile amarillo, el tiradito chalaco.
Arroces y fondos: el chaufa, acaramelado con pulpo o mariscos, el cremoso con camarones o mariscos, el spaghetti en salsa de camarón y con camarones, el enrollado de pescado con camarones y el lomo saltado.
Cabe mencionar que las porciones son generosas, incluso para pedir al centro y compartir.
Bebidas sin alcohol:
Agua de maracuyá, guanábana con naranja (me tomé cinco, calcúlele el sabor), limón con chía y menta, naranja con chía, piña con menta, Inka Cola, Agua mineral y refrescos varios.
Bebidas con alcohol:
Pisco sour, chilcano, piscojito, luminosas, cerveza cusqueña y cerveza nacional. Si ya conoce la comida peruana, ni lo piense tantito; si, no; tampoco lo piense y dese una vuelta por la Terraza Coraje y pida que lo atienden del Línder. Le juro que no se arrepentirá.
Y, ahora sí; buen provecho.






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