Por Mario Rojas R.
Como un acto de resistencia, la compañía Gordas Expansivas Burlesqueras estrena este jueves el espectáculo Monólogos de la lonja, una pieza cabaretera donde se reivindican los cuerpos obesos.
Se trata de una obra íntima, suave y feroz a la vez, que convierte la piel en palabra, la vergüenza en canto y el deseo en consigna.
Arantza Durand, una de las directoras y actrices de la puesta en escena, habla con Palabra Vacante sobre esta obra de cabaret inspirada en Monólogos de la Vagina.
Siempre se dice que debemos aceptarnos y querernos a nosotros mismos, pero no es fácil en una sociedad que se maneja con estereotipos y a partir de ellos discrimina…
El proceso de quererse a una misma en el cuerpo que habita no se supera de un día a otro y a pesar de que una pueda entender que no está mal, recae porque todo el tiempo la sociedad te recuerda que no es correcto, que no deberías comer algo, que necesitas hacer ejercicio, tener una figura perfecta. Nosotras proponemos que el cuerpo se tome desde un lugar de aceptación en el entendido de que existirán altos y bajos en esta relación con una misma.

¿Hacer un espectáculo como Monólogos de la lonja es hablar desde la herida?
Sí, pero también desde un espacio de gozo. La herida también puede convertirse en un lugar placentero porque dolió, pero ya no estoy ahí y ahora lo habito como oportunidad de vida.
Las redes sociales son agresivas, poco empáticas…
Sí, está cañón cómo una recibe comentarios que nadie pide. Y no sólo en las redes sociales, sino desde la mesa de tu casa las personas que se supone te quieren hacen comentarios no pedidos y te recuerdan el hecho de que estás mal. Lo malo de las redes sociales es que están al alcance de las infancias y reciben la información de que sus cuerpos están mal. Una como quiera puede poner filtros de seguridad para que esas cosas no te afecten, pero los niños no tienen esa capacidad y me parece grave.

¿Cómo se representa a las personas gordas en los medios de comunicación?
Uy, siempre se les pone de forma burda: como la mejor amiga que nunca va a tener amor, la chistosa que es torpe por el tamaño de su cuerpo, la que todo el tiempo come porque tiene un hambre insaciable. Es decir, no se le presenta como un ser humano normal, siempre tiene una connotación negativa y eso es peligroso para la representación de los cuerpos gordos.
¿Esta obra trabaja en la resignificación de los cuerpos?
Sí, porque a las mujeres gordas justo se nos ha dicho que debemos ocultarlo, que no podemos existir y debemos relegar nuestros espacios a hacer dieta, a estar calladas y ocupar el menor espacio posible. Con esta obra, las Gordas Expansivas Burlesqueras buscamos que todo ese lenguaje exista para nosotras: el del gozo, la sensualidad, el disfrute de nuestra sexualidad sin ningún tipo de prohibiciones.
La cultura de las dietas también es terrible en este proceso...
Las nutriólogas no buscan el bienestar de las personas a largo plazo, sino sólo el cambio de imagen en el más corto tiempo posible, y está científicamente comprobado que eso no es benéfico. Las dietas no son sostenibles y el 70% de las personas regresan a su peso inicial en menos de 5 años.
Hablar de la gordofobia en el cabaret ya es un acto de resistencia…
Totalmente, porque eso no existe o no existía hasta que nosotras promovimos este tipo de conversaciones dentro del teatro. Por fortuna el cabaret lleva unos años replanteándose cosas respecto a las mujeres, a la comunidad LGBT, a la racialidad y ahora metemos el tema de la gordofobia y no sólo está permeando dentro del cabaret, sino en el teatro en general, porque es importante ver a personas gordas representadas tal y como quieren estar sobre el escenario.
¿Cómo es la dinámica en la obra?
Estamos tres mujeres sentadas, nos presentamos, hablamos sobre nosotras y de cómo nos ha atravesado el hecho de ser mujer y ser gorda, ser lesbiana, ser morena y cómo eso, a pesar de que con la adultez entiendes las heridas, el ser gordo siempre está presente. Entonces, a través de monólogos y datos duros sobre los porcentajes de discriminación en México y el mundo, sobre la gordofobia, compartimos nuestras experiencias y cantamos y bailamos.
En esta época de corrección política el término gorda, ¿se toma como violencia?
Para nada, justo lo contrario. Las luchas anti gordofóbicas proponen que nos apropiemos del término porque siempre se ha usado de manera negativa, con una connotación de insulto y nosotras no lo vemos como tal. El ser flaco, alto, moreno, todas esas palabras son descripciones, entonces al término gorda tenemos que quitarle la pesadez del lenguaje y usarlo de forma reivindicativa para entender que la palabra es nuestra y no la vas a usar como insulto.
Título: Monólogos de la lonja
Dramaturgia: Construido a partir de más de 70 voces de mujeres y disidencias que han habitado cuerpas gordas
Dirección: Arantza Durand y Valeria Paulino
Asistente de producción y dirección: Dayane Romo
Escenografía, vestuario e iluminación: Valeria Paulino
Elenco: Ara Torres López, Fernanda Hernández y Arantza Durand
Lugar: Foro A Poco No (República de Cuba 49)
Temporada del 11 al 21 de diciembre





Deja un comentario