Por Víctor Hugo Sánchez.
Yo lo conozco hace 39 años, pero El merendero Biárritz de la colonia Doctores (Dr. Lucio, esquina Dr. Velasco) debe tener al menos unos 50 años y es un clásico, no sólo de la colonia y los vecinos, sino de quienes nos atrevemos a ir cada tanto porque su sabor no ha cambiado (los precios y las porciones, sí), pero es un debe de debe de debe del buen tragón.
Abre de miércoles a lunes, de 7pm hasta la una o dos de la mañana, dependiendo de la afluencia y del abasto; y, eso, sí, desde las 6:30 hay fila, porque es un lugar relativamente pequeño (cabrán unas 50 personas, máximo) y es un merendero que, lo mismo puede tocarle en la barra, que es las mesas comunitarias donde se sentará con quién sabe quién, pero así está diseñado.
En cada mesa siempre habrá teleras, salsa de chipotle y un bowl con coliflor, chiles jalapeños, cebollas encurtidas, ajos, zanahorias, como para botanear o acompañar los alimentos.

Y de los platillos, qué le digo, es de los pocos lugares donde me he atrevido a probar casi de todo, aunque tengo mis consentidos:
El caldo de gallina (puede pedirlo con pechuga desmenuzada, mollejas o higaditos), ponerle cebolla picada y chile piquín (ojo, éste suele picar demasiado y poca gente lo aguanta) y acompañarlo de su telera (¿por qué en la CDMX acompañan los caldos de pan?), y como ahora las porciones son muuuuuuuuy pequeñas, le quedará estómago para una de las mejores tortas de pierna que haya probado. Y, si la idea de la torta no le acomoda, pídase unos tacos dorados de pierna o de pollo; vienen acompañados de guacamole, salsa verde y crema. ¡Chulada!
Puede pedirse de entrada unas papas fritas, en trozos, bañarlas de salsa de chipotle y abrir apetito.
Si es de tamales y atoles, siempre hay varios y de diversos sabores, y un panqué que era la delicia de mi sacrosanta madre (qepd) y cada que podía le llevaba su atole de guayaba y su pan, que disfrutaba como niña.
Ubicado en una zona que se ve mafiosona, vaya con toda la confianza del mundo; hay mucha vigilancia y siempre hay “viene-viene” que le ayudan y auxilian y cuidan su auto y su fuente de trabajo, ahuyentando a los malandros.
La que nunca he comido, porque he visto el tamaño del platillo, es la oreja de elefante: una milanesa gigantesca de res, acompañada de papas, frijoles, salsas y crema. Ni sé cuándo cuesta, pero sólo de ver tanta comida, paso.

Y ya. No crea que la carta es inmensa. Lo básico de un merendero. Eso sí, nada de alcohol, sólo refrescos (y sólo Orange Crush) y agua de Jamaica que, ¡oh, muy god, es una delicia para acompañar esos manjares nocturnos porque los que sido capaz de irme de la Del Valle de la Doctores cuando el antojo es demasiado).
Y no se confunda, porque hay dos Biarritz; uno en la colonia Roma, al que nunca he ido, y éste, de la Doctores, que conozco hace 39 años y sigue siendo de mis lugares populares favoritos.





Deja un comentario