“Cuando un amigo se va

Queda un espacio vacío

Que no lo puede llenar

La llegada de otro amigo” …

Así dice la letra de una canción de Alberto Cortez titulada “Cuando un amigo se va” y en mi mente modifico la letra a “Cuando un colega se va”, que “no es lo mismo, pero es igual”, frase también de un tema musical, en este caso, de Silvio Rodríguez. Porque justamente no puedo presumir que Mónica Maristain, periodista y escritora, que falleció este 16 de diciembre, fue mi amiga.

Nunca nos fuimos solas a tomar café, ni nos hicimos confidencias, pero si fue una compañera de oficio con la que coincidí muchas veces en el reporteo, allá en los dos miles. Con su cabello corto, en aquel entonces negro y con flequillo, era habitual encontrarla en las conferencias de prensa de música, cuando ella trabajaba en la agencia española EFE y yo en El Heraldo de México.

Sobre todo, sí se trataba de algún grupo argentino o artista como Gustavo Cerati, ella estaba en las primeras filas. En sus preguntas, donde sobresalía su acento argentino siempre se hacía patente su conocimiento del rock en español y no negaba su admiración a músicos como Andrés Calamaro y Charly García, sus compatriotas, Porque ella, la Maristain, quien nació en 1957, era de la tierra de Borges, Sábato y Cortázar, de ahí que la literatura también formara parte de su ADN.

En secreto yo admiraba que supiera tanto de Roberto Bolaño, uno de mis escritores favoritos. Del escritor chileno publicó la biografía El hijo de Mister Playa, publicada por Almadía, y La última entrevista al autor de Los detectives salvajes, editada por Axial. De igual forma me la encontraba cuando me tocó cubrir La Feria Internacional del libro de Guadalajara, ya con su cabellera rubia y su saludo hacía mí siempre era cordial.

Aunque no fue mí amiga, sí fue amiga de mis amigos, como de Araceli Calva y Fabián de la Cruz Polanco, quien trabajó con ella cuando Mónica era editora de la revista Playboy en su versión en español. Ya no la veía tanto cuando estuvo en El Universal y otros medios hasta que supe de su página web de cultura MaremotoMaristain, labor impresionante de llevar el periodismo cultural digital por su cuenta.

A la Maristain era habitual encontrarla dirigiendo foros de literatura en Facebook para la Casa Universitaria del libro (CASUL) y sé qué publicó libros de poesía como Drinking Thelonious y que en la pasada edición de la FIL de Guadalajara había presentado su libro Leeré hasta mi muerte. Casualmente la invité a un proyecto literario coral en ciernes y aceptó con gusto. Para mi era un orgullo contar con su prestigiada pluma, en esa futura publicación.

El fallecimiento de Mónica Maristain si me ha pegado. En esta faena periodística y de las letras te acercas más a las personas por medio de la escritura, por eso, aunque no fue mi amiga, el amor por la literatura nos unió con un hilo intangible y secreto. Descanse en paz.

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