Por Víctor Hugo Sánchez.
No soy fanático de las alitas y/o bonless, pero debo reconocer que si hay un lugar donde sí se la rifan chido es en Chili’s, una franquicia que inunda la CDMX con muchos de sus locales para tener una comida súper informal, casual, nada pretenciosa, pero cumplidora, aunque tengo mis “asegunes” respecto a algunos platillos de su enorme carta.
Sus sopas y sus ensaladas, muy simples y sus aderezos nada confiables, por ejemplo.
Pero en lo que no hay falla es las costillas de cerdo, al estilo que elija: bbq, picantes, ni picantes, siempre estarán en su punto y en porciones abundantes, como para compartir o si es de buen diente, pídase un medio costillar, porque el completo, le juro, no se lo acaba.

Solemos asociar la comida con personas (la sopa de fideo de mi mamá; los frijoles de mi abuela materna) y aquí, la asociación es con mi hija, que ha vivido conmigo en diferentes etapas de su vida, y como ya nos hemos recorrido casi todas las opciones de comida cerca de casa, siempre terminamos regresando al Chili’s de Insurgentes, cerca del World Trade Center.
Y, como en todos lados, hemos tenido malas y buenas experiencias, especialmente con la atención (supongo que, al ser un lugar al que va “la chaviza”, por las promociones en bebidas, su clientela objetivo suele ser menos exigente en este aspecto), es un lugar al que no exigimos tanto protocolo.
De lo que sí soy fanático es de sus hamburguesas, desde la clásica, pasando por la que lleva champiñones, bien acompañadas de sus papas fritas y si pide media orden de chiles toreados, le prometo que serán tres enormes jalapeños que, invariablemente pican y pocos toleran este nivel de picor; ahí, sí, mi gastritis luego me reclama, pero vale la pena.
Reitero, es de esas franquicias como Mc Donald’s, Burguer King y otras, donde no espera uno el gran lugar, con lujos; aquí es para comer y moverte de inmediato; están diseñados para eso: ser funcionales y a lo que uno va: a comer.
Si no es muy exigente y anda con ganitas de algo monchoso, cáigale sin duda a uno de estos restaurantes.
Y, ahora sí; buen provecho.





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