Mario Rojas R.

Una historia de éxito que nos llene de optimismo en estos tiempos de incertidumbre siempre se agradece.

Tal es el caso de Tecomar, obra de Carlos Viveros Figueroa donde da cuenta del proceso de creación de la naviera con ese nombre y su importancia para abrir el mercado marítimo.

El autor Carlos Viveros Figueroa

Transporte especializado de contenedores por mar, ¿no?

El nombre oficial y legal de la empresa era Tecomar y significaba Transporte especializado en contenedores marítimos. Cuando fundamos la empresa en 1973 pensamos en un nombre memorizable, pronunciable en varios idiomas y que reflejara lo que era la empresa, y así quedó registrado en la escritura.

Fue una historia de éxito, de la primera naviera sobre el río Tuxpan…

Así es. Cuando empezamos tuvimos la idea de formar una empresa de transporte marítimo en el Golfo de México. Elegimos el puerto de Tuxpan por ser el más cercano a la Ciudad de México. Sin embargo, cuando llegamos para iniciar operaciones nos dimos cuenta de que el puerto carecía de infraestructura y servicios portuarios porque el puerto de Tuxpan hasta ese entonces estaba exclusivamente dedicado al servicio de petróleo. No había ni un muelle para otro tipo de carga y mucho menos servicio. Entonces nos vimos precisados a construir una terminal privada, eso suena muy pomposo, pero era un simple muelle con dos duques de Alba y un patio adonde bajaban los contenedores. Ahí empezó nuestra historia.

En una etapa de economía cerrada esta empresa fue decisiva…

Totalmente, fue fundamental para la apertura de la libre competencia. Era una economía cerrada y se habían creado en México una serie de oligopolios muy poderosos que dificultaban la libre competencia.

Y para diversificarlo primero miraron hacia Houston, pero después hacia Europa …

En realidad, fue por necesidad y no porque lo eligiéramos. Iniciamos el transporte gracias a un proyecto que se le presentó a la empresa Volkswagen, cuya sede estaba en Puebla. Todas sus partes de lo que ellos llamaban CKD y parte de carrocerías las importaban de Alemania y los contenedores en aquella época no llegaban fácilmente a un puerto mexicano. Entonces la Volkswagen los traía hasta Houston y de ahí los bajaban por ferrocarril vía Laredo a Puebla. Ahí fue donde nosotros presentamos una alternativa para recoger los contenedores que llegaban a Houston, tomarlos de ahí y traerlos a Puebla.

Posteriormente, ante el ante el incremento de volúmenes y hubo necesidad de crear el servicio directo desde el puerto de Tuxpan hasta Alemania y Bélgica, así se inició todo y ya después no era nada más la Volkswagen, sino otras varias empresas que contrataron nuestros servicios. Y también exportábamos mucho producto mexicano coo el henequén o la miel.

¿Cuál fue el momento más difícil, más complejo en esta historia?

Hubo varios, pero quizá el más complejo fue descubrir que no había muelle y era necesario construir uno. Reitero, se oye pomposo hablar de un muelle, pero era chiquito, en forma de L para que el barco atracara. En 1973 había una severa crisis en la industria cementera en México, no había cemento y había que hacer fila en las plantas, se tardaban tres, cuatro días para cargar. A ese ritmo tardaríamos meses, así que tuvimos que recurrir a distintas vías para conseguirlo, pero lo logramos.

Otro momento difícil fue el enfrentamiento con los sindicatos y como todavía no había una regulación eran negociaciones muy complejas, pero poco a poco avanzamos en la normatividad que puso orden a toda la industria.

¿Por qué terminó la historia de Tecomar?

Hubo muchas dificultades internas, sobre todo por las costosas inversiones. Uno de los socios, el que tenía el control mayoritario, decidió vender su parte y ahí se fraccionó la empresa y entró en crisis. Se fusionó con otras, pero lo que fue Tecomar dejó de operar como tal.

Pero justo esa historia me motivó a elaborar este libro porque me dije “no puede ser posible que no se conozca cómo se inició el puerto de Tuxpan” y me decidí a escribir la historia.

¿Quién le gustaría que leyera este libro o hacia quién va dirigido?

Este libro va dirigido a la comunidad marítimo-portuaria, pienso que es bueno que se enriquezca la historia de lo que fue la parte marítima y portuaria de México y los jóvenes sepan que en México se puede hacer algo a base de empeño, de lucha, de no flaquear con una idea muy fija y productiva, pero sí con la organización.

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