Antes de que la música electrónica ocupara un lugar habitual en los escenarios mexicanos, Moenia tuvo que defender una propuesta que muchos consideraban ajena a la idea tradicional de lo que debía ser una banda. Tres décadas después, el grupo reconoce en esa resistencia uno de los capítulos fundamentales de su trayectoria.
Cuando Moenia comenzó su camino, llevar sintetizadores y computadoras a un escenario no era una decisión obvia. En una escena dominada por el rock y los instrumentos tradicionales, la tecnología podía ser recibida con sospecha: aquello que estaba programado parecía, para algunos, incompatible con la emoción y hasta con la propia idea de hacer música.

“Nos tocó abrir camino a la música electrónica en español”, recordó la agrupación durante la conferencia de prensa, conformada por Alejandro “Midi” Ortega, Alfonso Pichardo y Jorge Soto . Ahí hablaron de los primeros años de una trayectoria que terminó por convertirlos en uno de los referentes del synth-pop mexicano.
Comentaron que los espacios donde la banda comenzó a presentarse pertenecían a una escena distinta a la que hoy podría asociarse naturalmente con la música electrónica. El Bulldog, La Diabla y el Rock fueron algunos de los lugares que formaron parte de aquella primera etapa, cuando Moenia todavía tenía que encontrar un público dispuesto a escuchar una propuesta construida alrededor de máquinas, secuencias y sintetizadores.
La resistencia no provenía únicamente del público. También existía un prejuicio alrededor de la tecnología aplicada a la música. La idea de que una computadora pudiera intervenir en la creación sonora alimentaba una discusión que, con el tiempo, perdería buena parte de su sentido: ¿podía una canción programada transmitir emociones?
La historia de Moenia terminó funcionando como una respuesta.
Tres décadas después, la tecnología dejó de ser una rareza para convertirse en una herramienta cotidiana de la creación musical. Sin embargo, para la agrupación, aquella etapa inicial forma parte de un legado que no se limita a la nostalgia. También representa el momento en que tuvieron que defender una manera distinta de entender la canción popular en español.
Ese recorrido desembocará el próximo 24 de septiembre en el Palacio de los Deportes, donde la banda presentará Estamos Bien Tour. Será la primera vez que Moenia ocupe el escenario del llamado Domo de Cobre, en un concierto que reunirá distintas etapas de su trayectoria y su material más reciente, Temporal.
Pero llegar hasta ahí también supone mirar hacia atrás. Antes de los grandes escenarios, los festivales y las plataformas digitales, hubo una época en la que hacer música electrónica en español significaba explicar por qué aquellos sonidos también podían contar historias, provocar emociones y construir una identidad propia.
El tiempo terminó modificando la conversación. Lo que alguna vez parecía frío o distante se convirtió en parte del paisaje sonoro de varias generaciones. Y Moenia pasó de tener que justificar el uso de sintetizadores a convertirse en una de las agrupaciones que ayudaron a normalizar su presencia dentro del pop mexicano.
En ese sentido, la historia del grupo no sólo puede leerse como la de una banda que ha sobrevivido a los cambios de la industria musical. También como la de una propuesta que apareció cuando todavía no existía un camino claramente trazado para ella.
Ahora, frente a un recinto como el Palacio de los Deportes, aquella apuesta de los primeros años adquiere otra dimensión donde les decían al inicio de su carrera que eran «muy pop para ser rock y muy rock para ser pop». Los mismos instrumentos que alguna vez despertaron dudas serán parte de un espectáculo concebido para miles de personas,





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