El 30 de agosto de 1797 nació en Londres Mary Wollstonecraft Godwin, quien pasaría a la historia de la literatura como Mary Shelley, autora de una de las novelas más influyentes de la literatura universal: Frankenstein o el moderno Prometeo.

Hija de la escritora y filósofa feminista Mary Wollstonecraft y del filósofo político William Godwin, Shelley creció rodeada de libros e ideas. Su vida estuvo marcada desde muy joven por la literatura, pero también por pérdidas personales que posteriormente atravesarían buena parte de su obra.

En 1816, durante una estancia en Suiza junto con el poeta Percy Bysshe Shelley, Lord Byron y otros escritores, surgió el desafío de escribir una historia de terror. De aquella reunión nació la idea que Mary desarrollaría hasta convertirla en Frankenstein, publicada de manera anónima en 1818.

La novela cuenta la historia de Victor Frankenstein, un joven científico obsesionado con descubrir el secreto de la vida y capaz de crear un ser a partir de restos humanos. Sin embargo, horrorizado por su propia creación, decide abandonarla, desencadenando una tragedia que plantea preguntas que continúan vigentes más de dos siglos después.

Más que una historia de terror, Frankenstein puede leerse como una reflexión sobre los límites del conocimiento, la responsabilidad de quien crea, la soledad, el rechazo y la necesidad humana de ser reconocido.

También resulta significativo que la criatura de Shelley haya terminado convirtiéndose en uno de los personajes más reconocibles de la cultura popular. El cine, el teatro, la televisión y las artes visuales han retomado innumerables veces su historia, aunque muchas de estas representaciones han reducido al personaje a la imagen del monstruo, dejando de lado la complejidad que posee en la novela.

Mary Shelley tenía apenas 18 años cuando comenzó a desarrollar la historia que se convertiría en Frankenstein. Con ella no solo creó una obra fundamental de la literatura gótica, sino también un relato que suele considerarse uno de los antecedentes esenciales de la ciencia ficción moderna.

A más de dos siglos de su nacimiento, la pregunta que dejó Mary Shelley continúa abierta: ¿qué responsabilidad tenemos frente a aquello que creamos?

Una vida entre literatura y pérdidas

La trayectoria de Shelley estuvo marcada por la escritura, los viajes y numerosas pérdidas familiares. Además de Frankenstein, publicó novelas como Valperga, The Last Man y Lodore, así como relatos, ensayos y biografías.

Murió en Londres el 1 de febrero de 1851, a los 53 años. Su nombre, sin embargo, quedó unido para siempre al de su criatura literaria, una obra que continúa siendo leída, reinterpretada y discutida por nuevas generaciones.

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