La Llorona, La Pascualita, los nahuales y El Callejón del Diablo fueron algunas de las historias que llegaron al Zócalo de Tejalpa, Morelos, durante una tarde de convivencia organizada por el Club de lectura El Kiosko, iniciativa coordinada por la promotora cultural, locutora y productora radiofónica Cristhian García Flores.

El encuentro, realizado junto al kiosco de la plaza principal, tuvo como tema las Leyendas mexicanas y abrió el micrófono a un grupo diverso de participantes, entre jóvenes, adultos y lectores habituales, quienes prestaron su voz a relatos que han pasado de una generación a otra y que forman parte del imaginario popular del país.

Las leyendas, muchas de ellas transmitidas originalmente de manera oral, encontraron así un espacio en una actividad que combina lectura y participación comunitaria. Son historias que suelen reaparecer en distintos contextos y que, como parte de la memoria colectiva, continúan contándose especialmente cuando “se va la luz”.

El Club de lectura El Kiosko inició actividades en abril pasado y se reúne los martes de manera alternada. Desde entonces, sus sesiones han abordado cuentos de suspenso, biografías de escritores y otros textos considerados de interés para los participantes.

“Nos da mucho gusto que las personas se vayan uniendo a esta actividad. Hay quienes vienen cada martes, uno sí, uno no; se ha hecho un buen grupo, y también están quienes nos escuchan y se incorporan a la escucha de lecturas. A veces leemos cuentos de suspenso, biografías de autores y textos que nos parecen interesantes. Ha sido una actividad cultural muy enriquecedora”, explicó Cristhian García Flores.

Una característica del club es la diversidad de voces que participan en las sesiones. Entre los lectores también se encuentran jóvenes y niños que se acercan a compartir textos y explorar su propia creatividad a través de la lectura en voz alta.

En esta ocasión, el programa incluyó una historia inédita ambientada en un pueblo del estado de Hidalgo, la leyenda de los xoloitzcuintles y una dramatización teatral relacionada con los nahuales en Xochimilco. La variedad de formatos permitió que las leyendas fueran escuchadas no sólo como textos, sino también como relatos susceptibles de ser representados y reinterpretados.

El encuentro convirtió durante unas horas un espacio cotidiano de Tejalpa en un lugar para recuperar historias de aparecidos, criaturas sobrenaturales, personajes misteriosos y relatos que sobreviven gracias a quienes todavía los cuentan.

Más allá de la temática de cada sesión, el Club de lectura El Kiosko propone recuperar el espacio público como punto de encuentro alrededor de la palabra. En el kiosco de la plaza, la lectura deja de ser una actividad solitaria para convertirse en una experiencia compartida entre quienes leen, quienes escuchan y quienes, quizá por primera vez, se animan a tomar el micrófono.

Fotos cortesía/Cristhian García Flores

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