La exposición “Ángel Zárraga. Los ideales del arte” reúne alrededor de 80 piezas y revisa las distintas etapas de la trayectoria del pintor duranguense, desde su experimentación cubista hasta su exploración del cuerpo, la espiritualidad y el muralismo.
A 80 años de su fallecimiento y en el marco de los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, el Museo Nacional de Arte (MUNAL) presenta “Ángel Zárraga. Los ideales del arte”, una exposición que propone volver a mirar la trayectoria de uno de los artistas mexicanos más destacados de la primera mitad del siglo XX.
La muestra, inaugurada este 24 de septiembre por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), reúne alrededor de 80 piezas procedentes de colecciones institucionales y particulares. El recorrido abarca diferentes momentos de la producción de Zárraga, desde sus primeros acercamientos al simbolismo y el clasicismo hasta su breve etapa cubista y la consolidación de un lenguaje mural propio.
Durante la inauguración, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la exposición parte de la necesidad de volver a mirar la obra del artista y preguntarse qué puede decir al público contemporáneo.
“Esta exposición parte de volver a mirar su obra, ponerla en relación y preguntarnos qué nos dice hoy”, señaló, al destacar que una de las tareas de los museos públicos es conservar el patrimonio, producir conocimiento y abrir nuevas posibilidades para comprender la historia del arte.

La funcionaria subrayó además que la curaduría sigue un hilo conductor relacionado con el cuerpo, y llamó al público a acercarse a la exposición para conocer “otra versión de la modernidad mexicana”.
Un artista entre México y Europa
Ángel Zárraga (1886-1946) se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes junto a artistas como Diego Rivera y Saturnino Herrán. Vinculado al Ateneo de la Juventud, en 1904 viajó a Europa, donde realizó estancias académicas en Bélgica, España y Francia y entró en contacto tanto con la tradición clásica como con las vanguardias.
Su producción atravesó diferentes etapas y lenguajes. Entre 1914 y 1917 experimentó con el cubismo, para posteriormente desarrollar una propuesta de carácter clásico, religioso y art déco que se manifestó en proyectos realizados en Francia, Marruecos y México.
Para Alejandra de la Paz Nájera, directora general del INBAL, Zárraga representa uno de los ejemplos más claros del diálogo entre la cultura europea y la mexicana.
La funcionaria recordó su participación en la construcción de ese puente cultural, particularmente a través de los murales realizados en la Embajada de México en Francia, así como obras como los frescos de la Catedral de Monterrey y “La voluntad de construir”, ubicado en la Biblioteca de México.
De la Paz destacó también que la exposición permite acercar nuevas audiencias a la obra del pintor y comprenderla más allá de los discursos nacionalistas convencionales.
El cuerpo como hilo conductor
Mireida Velázquez Torres, directora del MUNAL, señaló que la exposición permite revisar con mayor detalle la obra de un artista considerado entre los más completos, aunque también entre los menos comprendidos de la primera mitad del siglo XX.
La exposición establece diálogos entre Zárraga y otros artistas presentes en las colecciones del museo, entre ellos Fuster, Rivera y Ruelas, para explorar la manera en que el pintor abordó el ideal del cuerpo clásico.

La curaduría de David Caliz Manjarrez está organizada en cinco núcleos: “Entre la tradición y la vanguardia”, “La radicalidad cubista”, “El retorno al orden”, “El esplendor del cuerpo” y “Otro lenguaje mural”.
El recorrido busca mostrar cómo Zárraga reinterpretó temas, géneros y técnicas provenientes de la tradición artística a partir de sus propias inquietudes religiosas y espirituales.
De acuerdo con el curador, el artista desarrolló una propuesta alternativa al proyecto hegemónico de la pintura nacionalista y construyó otra manera de entender los grandes espacios murales, a partir de principios estéticos, espirituales, religiosos y filosóficos.
Con un montaje inspirado en las galerías de academia, “Ángel Zárraga. Los ideales del arte” busca establecer un puente entre las nuevas generaciones y las colecciones del MUNAL, al tiempo que plantea una revisión de la modernidad mexicana desde una perspectiva más amplia.
La exposición forma parte de las estrategias de la Secretaría de Cultura para actualizar los discursos museográficos y generar nuevas formas de interpretación y diálogo entre el patrimonio artístico y los públicos contemporáneos.
“Ángel Zárraga. Los ideales del arte” puede visitarse de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, en el Museo Nacional de Arte, ubicado en Tacuba 8, Centro Histórico, Ciudad de México.





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