Con la presencia de más de 400 marcas de mezcal y destilados de agave, el pasado fin de semana se llevó a cabo la segunda edición de Mundo Mezcal en los jardines del restaurante Campo Marte, donde también estuvieron presentes maestros sotoleros que dieron a conocer esta bebida espirituosa tradicional del norte del país, cuyas características la hacen única.

Con Tamaulipas como estado invitado, la fiesta mezcalera tuvo un ambiente muy mexicano, con carpas de estilo campirano. Los stands de expositores provenientes de 12 estados con denominación de origen ofrecieron degustaciones y venta de sus bebidas. Además, hubo cocineras tradicionales, propuestas gastronómicas y catas guiadas.

Corazón del Desierto, una apuesta por el sotol chihuahuense

Fernando Porras, originario de Ciudad Aldama, Chihuahua, presentó en este encuentro su marca de sotol Corazón del Desierto. En entrevista con Palabra Vacante, explicó que esta bebida también se produce en Durango y Coahuila, y destacó que, a diferencia del mezcal, no se elabora a partir de un agave.

«La planta que nosotros tenemos, que es totalmente emblemática de allí y silvestre, no es cultivada. Es un dasylirion y no muere como el agave», señaló.

Agregó que se trata de una planta resistente y de larga vida: «Es muy rebelde, puede llegar a vivir hasta 150 años». En cuanto a la bebida que produce, indicó que su etiqueta marca 48 grados de alcohol.

Al preguntarle sobre las expectativas de exportación y la posibilidad de dar a conocer el sotol en otros mercados, Porras reconoció que todavía existen retos para posicionarlo.

Fernando Porras/Fotos Carmen Sánchez

«Ha sido complicado dar a conocer el sotol, porque toda la gente lo relaciona con un mezcal. Años atrás siempre se satanizó mucho. Se decía que era para machos y todo eso. Entonces, hemos batallado un poco para despegar, pero ahorita ha tenido buena aceptación, incluso aquí, en el centro del país», comentó.

Sobre las posibilidades de utilizar Corazón del Desierto en coctelería, explicó que depende del gusto de cada consumidor, aunque personalmente recomienda beberlo solo.

«Yo recomiendo tomárselo derecho, pero, si te gusta la coctelería, también se presta perfectamente», dijo.

Porras detalló que su producción es pequeña, de entre mil y mil 500 litros al año. Su estrategia comercial consiste en participar en exposiciones y establecer contacto con restaurantes y mezcalerías interesados en distribuir su producto.

«Vengo a estos puntos de venta, hago los contactos y, si a algún restaurantero o a alguna mezcalería le interesa, me hace el pedido y lo mandamos por envío», explicó.

Entre sus planes a futuro se encuentra exportar Corazón del Desierto a otros países.

Difundir y proteger los destilados tradicionales de Chihuahua

Por su parte, Sandro Cánovas, activista social y ambiental, además de sotolero por afición, expresó su satisfacción por participar en Mundo Mezcal, donde contribuyó a difundir la diversidad de destilados tradicionales chihuahuenses.

«Tengo la fortuna de tener un vínculo de amistad profundo con muchas productoras y productores de sotol y de lechuguilla del estado de Chihuahua», compartió.

Cánovas explicó que su participación fue posible gracias a la invitación de la organizadora principal del encuentro, Marisol Rumayor, quien se acercó a él por recomendación de Heraclio Lucas.

Sandro Cánovas

«Siempre hay que estar muy agradecidos de que se pueda compartir y dar difusión al sotol tradicional. De eso se trata, de lo bonito que hay en los destilados tradicionales del norte», señaló.

En esta ocasión, presentó sotoles del desierto, destilados de plantas conocidas como churique o lechuguilla de la Sierra de Madera, así como un destilado de sereque o cactáceas de esa región de Chihuahua. Su objetivo, dijo, es contribuir al reconocimiento de estas bebidas.

«Queremos darle el merecido reconocimiento y difusión a los destilados tradicionales chihuahuenses. No solamente al sotol, también a la lechuguilla», afirmó.

En su labor como activista ambiental, Cánovas trabaja a ambos lados de la frontera para dar visibilidad a estas bebidas y promover la protección de la planta de la que se obtiene el sotol, perteneciente al género Dasylirion.

Respecto al churique es el nombre regional que recibe en Chihuahua el agave Agave shrevei, del que también se elaboran destilados tradicionales. Esta planta es distinta del Dasylirion, conocido como sotol, lo que da cuenta de la diversidad de especies vegetales utilizadas en la producción de bebidas espirituosas del norte de México.

A diferencia del mezcal, detacó Cánovas, el sotol no se obtiene de un maguey ni de un agave, sino de esta planta, que recibe distintos nombres según la región. En algunos lugares se le conoce como cucharilla o cucharillo; en Sonora, como palmilla, mientras que en Estados Unidos se le llama desert spoon.

«Nosotros estamos devotamente involucrados en trabajar con el sotol tradicional, principalmente en Chihuahua, pero estamos poquito a poquito construyendo el vínculo con productores de Durango y de Coahuila», explicó.

Respecto a la comercialización, señaló que el cierre de año representa una buena temporada para las ventas. Al preguntarle con qué alimento recomienda maridar el sotol, respondió: «Yo soy muy purista en ese sentido. Creo que la carne seca para el sotol es la mejor opción».

Finalmente, Cánovas reiteró su agradecimiento a los organizadores y al gremio mezcalero por abrir espacios para las bebidas tradicionales del norte del país.

«Estamos muy agradecidos a nuestros amigos y amigas del gremio mezcalero, nuestras amigas que han sido quienes nos permitieron y nos permiten todavía participar en su sabiduría», concluyó.

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