Las historias permiten comprender el mundo, pero también escapar de él y encontrar nuevas formas de interpretarlo. Así lo planteó el escritor, periodista y dramaturgo peruano Santiago Roncagliolo durante el conversatorio Literatura, periodismo y ficción: diálogo con Santiago Roncagliolo, realizado el miércoles 21 de octubre en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
Acompañado por la escritora Brenda Ríos, el autor reflexionó sobre los vínculos entre la investigación periodística, la escritura y la ficción, además de compartir experiencias personales que marcaron su formación como lector y narrador.
“Las palabras definen a los seres humanos”, afirmó Roncagliolo, quien destacó la importancia del lenguaje para comprender el entorno y encontrar un lugar en él. Al hablar sobre el poder de nombrar las cosas, señaló que conocer el significado de las palabras también permite comprender las relaciones humanas y las estructuras de poder. “Saber el significado de las palabras te da poder”, expresó.
El escritor recordó su infancia en México, rodeado de familias de exiliados, y explicó que los libros adquirieron un papel fundamental en su vida ante el contexto de violencia que se vivía en Perú. “En mi casa había muchos libros, lo cual era muy importante debido a la violencia que se padecía en Perú; me pasaba mucho tiempo dentro de casa. Así aprendí que el mundo de afuera era una pesadilla y que había puntos más interesantes, excitantes y fascinantes en los libros y en las películas”.
Esa temprana relación con la lectura alimentó su fascinación por las historias, una pasión que ha acompañado su trayectoria literaria. “Crecí siendo un adicto a las historias, me fascinan todo tipo de historias. Las historias hacen que la vida valga la pena porque toda realidad inmediata es infernal”, comentó.
Entre sus primeros recuerdos como lector figura la novela Tiburón, de Peter Benchley, que su padre le compró cuando tenía ocho años, después de que un vendedor se la recomendara por considerarla una obra revolucionaria. “Fue la primera novela que leí”, recordó.
Posteriormente se acercó a las historias de Agatha Christie y Sherlock Holmes. También evocó la ocasión en que su madre le dio a leer La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, de Gabriel García Márquez. Aunque entonces no comprendió por completo la obra, algunas de sus imágenes permanecieron en su memoria.
El periodismo como fuente de historias
Con siete novelas publicadas y reconocimientos como el Premio Alfaguara y el Independent Foreign Fiction Prize británico por Abril rojo, Roncagliolo ha desarrollado una trayectoria que abarca la narrativa, el periodismo de investigación, el teatro, la televisión, los discursos políticos y la traducción.
Durante el encuentro, explicó las diferencias entre el trabajo periodístico y la escritura de ficción, así como la manera en que ambas disciplinas pueden enriquecerse mutuamente.
“El trabajo de un novelista es muy solitario porque estás todo el día encerrado en un cuarto y dentro de tu cabeza; en cambio, el periodismo te saca al mundo real, te hace trabajar para otros creativos, te da energía y te refresca. También te da recursos para escribir historias”, señaló.
Su experiencia en distintos formatos también se refleja en las adaptaciones cinematográficas de sus obras. Entre ellas se encuentran La pena máxima, finalista del premio francés Violeta Negra, y Pudor. Asimismo, su novela Y líbranos del mal permaneció durante un año en la lista de las novelas peruanas más vendidas.
A su trabajo narrativo se suman La cuarta espada, libro en el que aborda la organización guerrillera Sendero Luminoso, y El amante uruguayo, centrado en la figura de Federico García Lorca.
Actualmente, Roncagliolo reside en España, donde escribe series de televisión y películas, muchas de ellas basadas en libros.
Su publicación más reciente, El pastor y los lobos (Seix Barral, 2026), aborda las luchas de poder, las crisis internas y la historia secreta del Vaticano, temas que prolongan su interés por las tensiones humanas y las estructuras que condicionan la vida de las personas.
El conversatorio, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura, permitió acercarse a las experiencias y reflexiones de un autor cuya obra transita entre la investigación de la realidad y la construcción de mundos de ficción.





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