El cante hondo y la pasión de la danza flamenca cumplió con su jornada de arte en la décima edición del Festival Ibérica Contemporánea en México que finalizó con un despliegue escénico de sus participantes.
En el cierre de esta fiesta flamenca, Adriana Covarrubias, Directora General del Festival, recordó a grandes artistas que transitaron por Ibérica con su talento y gracia en estos 20 años de trayectoria, mismos que hoy ya no se encuentran entre nosotros.

De manera particular entregó en el escenario un trofeo de agradecimiento a personas que han ofrecido un apoyo importante al desarrollo del Festival como han sido: Manuel Segovia, Adalina Carvajal, Xiomara Ruiz y Xiomara Dávila; También extendió su agradecimiento a todos los artistas participantes, al equipo de Ibérica y al público que acompañó cada gala y espectáculo presentados.
La Gala inició con la presentación de Sandra Ostroswki, primera bailarina y directora artística de la Compañía Internacional Proart. Quien abraza al espectador y lo sumerge en un mundo de reflexión a través de su coreografía que nos va conduciendo a un viaje a la introspección en el transitar de la modernidad de los tiempos; con una cuidada técnica y un estilo consolidado en donde la danza es el pretexto de lo sublime, en la entrega artística de esta expresiva y talentosa bailarina.
En un segundo acto Manuel Segovia, Director y coreógrafo de la Compañía Ibérica de Danza, es la esencia y resguardo de los bailes estilizados, un gran coreógrafo que converge en la danza con diseños ricos en formas y colores, con una óptica única de sentir y llevar a escena lo inconmensurable de la danza y la comedia del arte. Ibérica de Danza nos presentó Las Bodas del Fígaro, una pieza llena de frescura, movimiento y técnica, una joya coreográfica del amplio repertorio de esta prestigiosa Compañía.

LARREAL, compañía del Real Conservatorio Profesional de Danza “Mariemma” nos deleitó con una coreografía de David Corea titulada “Aquelarre” en donde se aprecia la fuerza tribal, entretejida en movimientos contemporáneos y flamencos, bloques evocativos de torsos y manos, comunión gestual de lo individual y colectivo. Una coreografía trepidante y sugerente, donde el vuelo espacial de las batas de cola nos trasladan dramáticamente hacia lo sobrenatural. Una compañía joven que nos embriaga de arte y excelencia.
Jesús Corbacho, con su poderío escénico y su maravillosa voz, lleno de sentimientos y entrega, nos interpretó Temporé y Pregones, Guajiras y Cantiñas acompañado de la guitarra de Juan Campallo y en la percusión Paco Vega; este grande del cante que ha destacado con premios como Bordón Minero y Lámpara Minera 2024, lo han consolidado como una de las voces más importantes del flamenco contemporáneo y hoy, una vez más, demostró su grandeza ante el público asistente.
El carisma del bailaor Alberto Sellés fue uno de los segmentos llenos de grandeza, donde la voz de Sellés se fundió con el limpio sonido de las percusiones de sus pies, un bailaor temperamental y multifacético que brilló con luz propia en el escenario de la Sala Principal del Teatro Metropolitano, con Mara Rey al cante, Juan Campallo en la guitarra y Raúl Botello en la percusión; su interacción con Mara Rey en cante y baile fue un destello flamenco, un clímax fascinante, que el público ovacionó largamente.
Como revoloteo de alas de una mariposa, fue el comienzo de la propuesta de Lucía Campallo, sublime en el perfecto manejo del mantón, la Campallo demostró ser una bailaora con gran belleza en sus movimientos, apoyados en una excelente técnica, su expresividad y proyección hizo estremecer los corazones de los asistentes
Al finalizar la función, los artistas participantes en el Festival presentaron un fin de fiestas, con alegría y esperanza salieron al ruedo a realizar una patadita por bulerías, una despedida que quedará suspendida en el tiempo hasta el próximo reencuentro en la capital del flamenco, en nuestro Querétaro.
La experiencia.
Voces del Festival
Rosa Sánchez Ávalos, una de las participantes a las clases magistrales que se impartieron durante el Festival Ibérica Contemporánea en México, comentó a Palabra Vacante:
“Siento que no he podido digerir tanto arte…una vez empezadas las clases me encantó la manera en que uno puede acercarse a ellos y algunos de ellos son generosos compartieron mucho lo que saben, lo que sienten. Se nota que les encanta compartir su cultura, la manera en que ellos aprendieron y me he sentido muy afortunada de estar aquí.
“Creo que es un esfuerzo y una organización muy linda y muy bien pensada. Se nota que ponen el corazón en esto. Me impresiona particularmente la actitud de los chicos que prestaron el servicio social, porque lo hicieron con mucha alegría con disposición y nos hicieron sentir súper bien a los participantes, eso me hizo sentir a gusto y en confianza”.
Y concluyó: “Tengo ya algunos años bailando flamenco y es la primera vez que vengo a Ibérica y no me imaginaba lo bonito que iba a ser y todo lo que experimenté estos días”





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