El libro Palestino. Un club único en el mundo, de Nicolás Vidal, es una crónica que narra la historia del Club Deportivo Palestino, un equipo que representa la causa de un pueblo. A través de hechos y recursos narrativos, el autor construye una historia que busca alejarse del panfleto y dejar que sea el lector quien saque sus propias conclusiones.
“Si algo significa ser Palestino como club de futbol es que su hinchada, dadas las condiciones geopolíticas que enfrenta ese pueblo, supera los límites geográficos cuando se trata de alentar al equipo de sus amores. Es único en el mundo. Un equipo que representa la causa de todo un pueblo”, comenta el autor chileno en entrevista.
La obra, que se presenta en el marco del Campeonato Mundial de Futbol 2026, fue publicada en Chile en 2024. Forma parte de la colección Vientos del pueblo del Fondo de Cultura Económica (FCE) y cuenta con ilustraciones de Tite Calvo. En sus páginas explora la historia de este club de primera división, caracterizado por un discurso político muy marcado.
“Es un equipo profesional que juega en la Primera División y que tiene un mensaje que lo vincula directamente con lo que ocurre en Palestina desde hace mucho tiempo. Eso fue lo que me atrajo desde un principio: la conexión entre lo que pasa fuera de la cancha y el fenómeno social y político del futbol; aspectos que van más allá del juego mismo y hablan de su trasfondo sociopolítico”.
—En este libro hay mucha crónica, pero también datos, reflexión y crítica.
“Bueno, la idea era escribir un libro dinámico en sus registros. Hay partes con más información y datos, y otras más narrativas o visuales. Intenté trabajar una prosa de cronista, como si estuviéramos contando un cuento o una novela”.
—¿Hay analogías entre el futbol y el conflicto palestino?
“Quizá el futbol siempre es una metáfora de un enfrentamiento contra un rival, y muchas veces ese rival pasa a ser visto como un enemigo. En este caso, paradójicamente, la relación con la política es distinta. Hay choques de hinchadas que tienen perspectivas o tendencias políticas diferentes, pero lo que caracteriza a Palestino es un mensaje evidentemente político que trasciende a su rival dentro del campo de juego. Es un mensaje que existe sin importar contra quién se juegue”.
—¿A qué reflexión llegaste al escribir el libro?
“Creo que la reflexión pasa por reconocer que lo que está ocurriendo en Gaza es una tragedia brutal. Estamos presenciando en tiempo real una situación que muchas personas consideran un genocidio, y frente a ese horror existen distintas formas de resistencia.
“Algunas tienen una enorme fuerza simbólica. Tengo la sensación de que una persona o un grupo de personas que viste la camiseta de Palestino transmite un mensaje visual muy poderoso. Son colores, una bandera, una camiseta, pero también un símbolo concreto de resistencia frente a lo que sucede en Palestina.
“Además, el futbol es el deporte más popular del mundo y, por lo tanto, posee una plataforma y una resonancia que difícilmente tiene cualquier otra actividad”.
—Eso en cuanto al mensaje. En el plano narrativo, tú has escrito novela. ¿Qué desafíos encontraste al escribir Palestino?
“Me interesaba salir de la prosa periodística o de reportaje, que suele ser más plana porque se basa principalmente en el dato y en la transmisión de información. Por eso hay partes del libro con más contexto histórico y otras más narrativas, donde intento ofrecer imágenes al lector.
“Cuando uno lee una obra literaria, con el paso del tiempo recuerda ciertas escenas porque la lectura tiene la virtud de obligarnos a trabajar. Al leer, construimos imágenes mentales y las guardamos en la memoria. Quería que algunas partes de la crónica tuvieran esa capacidad de permanecer en la cabeza del lector, además de transmitir datos e información histórica, que también son fundamentales en este caso”.
—¿Cómo evitar tomar partido y mantener cierta objetividad en un tema tan sensible?
“Ese también es un asunto de reflexión literaria. Lo que me interesa es transmitir hechos mediante distintas herramientas narrativas. Contar una historia para que el lector los reciba, los interprete y saque sus propias conclusiones.
“No quiero que el libro se transforme en un panfleto ni entregarle al lector todas las respuestas ya resueltas. Es él quien debe hacer ese trabajo. Cuando los hechos son suficientemente poderosos, ese esfuerzo adicional resulta innecesario”.
—¿Qué tan aficionado eres al futbol?
“Soy aficionado al futbol. No soy hincha de Palestino; soy hincha de la Universidad de Chile. Sin embargo, además de lo que ocurre dentro de la cancha, me interesa lo que sucede a su alrededor, porque el futbol es también un fenómeno social”.






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