Mediante una premisa aparentemente sencilla: una mujer decide, de manera repentina, dejar de comer carne tras una serie de pesadillas intensas. La vegetariana, de la escritora surcoreana Han Kang (Gwangju, 1970), ganadora del Premio Nobel de Literatura 2024, despliega una narración de enorme riqueza sensorial.
La novela avanza como una pintura impresionista en la que cada escena, imagen y silencio construyen un universo cargado de significados.
La decisión de Yeong-hye, protagonista de la historia, desencadena no solo su transformación física y emocional, sino también la de quienes la rodean. Su negativa a seguir las normas familiares y sociales actúa como un detonador que expone las obsesiones, frustraciones y heridas de cada uno de los integrantes de su círculo más cercano.
La primera parte está narrada por el esposo de Yeong-hye, quien relata, en primera persona, el desconcierto que le provoca el cambio de su esposa. A través de su mirada conocemos las pesadillas que ella describe con una precisión inquietante y que anticipan el clima perturbador que dominará el resto de la novela.
En la segunda parte, desde una perspectiva omnisciente, el relato adquiere una nueva profundidad. Uno de los personajes más afectados por la decisión de Yeong-hye da rienda suelta a obsesiones donde el cuerpo, la naturaleza y el erotismo se entrelazan hasta formar una de las secciones más intensas y memorables del libro.
Eros y Tánatos conviven en La vegetariana, pero también lo hacen el trauma, el abandono y la violencia, tanto la ejercida por los demás como aquella que cada individuo dirige hacia sí mismo. Desde el inicio hasta el desenlace, la novela está poblada por imágenes de gran fuerza visual, paisajes simbólicos y referencias literarias que evocan, por momentos, a Borges, al realismo mágico e incluso a obras contemporáneas como Las dos vidas de Floria, de Laura Martínez-Belli.
La novela también constituye una crítica a la sociedad patriarcal surcoreana, una preocupación que comparte con Kim Ji-young, nacida en 1982, de Cho Nam-joo. En la tercera parte, la voz de la hermana de Yeong-hye revela cómo el sufrimiento ajeno termina por convertirse en un proceso de reconocimiento y, finalmente, de redención personal.
Leer La vegetariana, una de las primeras obras de Han Kang traducidas al inglés, que obtuvo el Premio Internacional Booker en 2016, permite comprender una de las razones por las que la autora fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura. Su extraordinaria capacidad para construir imágenes de gran potencia convierte cada escena en una experiencia casi cinematográfica y despierta, de manera inevitable, la curiosidad por conocer su adaptación al cine.
Esta existe desde 2009 bajo el título Vegetarian, dirigida por Lim Woo-seong y protagonizada por Chae Min-seo, Kim Hyun-sung y Kim Yeo-jin. Sin embargo, la experiencia literaria conserva una fuerza difícil de trasladar a la pantalla. No sorprende que la novela se haya convertido en un fenómeno editorial tras el reconocimiento de la Academia Sueca. Más allá del premio, La vegetariana es una de esas obras que dejan una huella profunda en el lector: en poco más de 160 páginas consigue provocar una pléyade de emociones y confirma que la gran literatura puede convertirse, al mismo tiempo, en una experiencia estética y profundamente humana.





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