El hijo de casa es la más reciente publicación del escritor Dante Liano (Guatemala, 1948), quien tomó un caso real ocurrido en Santa Ana, un municipio de su país, durante la década de 1950, y lo llevó a la novela. En el proceso descubrió aspectos nuevos de su escritura que lo condujeron a una reflexión sobre su oficio literario y la importancia de la experiencia como materia de la creación.

“Escribiendo esta novela descubrí una cosa que yo creo que es muy importante, y es que un escritor no es solamente un cuentacuentos, una persona que tiene una técnica, sino alguien que se ha formado de manera integral”, comenta el autor en entrevista para Palabra Vacante.

Liano presentó recientemente este libro, publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), en el Museo del Estanquillo. La novela narra la historia de un huérfano abandonado en la calle que es adoptado, sin trámites legales, por una familia. Años después se convierte en el responsable del múltiple homicidio de quienes lo acogieron. El autor aborda estos hechos con “gran cuidado”.

Por ello, aclara que su historia prescinde de adornos metafóricos.

“Aquí lo que se busca es ir al grano, no ser demasiado verboso, no ser retórico y tratar de atrapar lo que se está contando con una buena síntesis del lenguaje. En algunos casos tengo personajes que, de alguna manera, son sabios y entonces se expresan con cierta profundidad cuando reflexionan acerca de los acontecimientos…”.

Investigación

El escritor explica que esta historia circulaba en distintas versiones, muchas de ellas transmitidas de manera oral. Decidió documentarla para llevarla a la literatura, lo que inevitablemente remite a novelas que combinan el periodismo con la ficción, como A sangre fría, de Truman Capote, también basada en un hecho real.

“Hice una investigación de hemeroteca y también de archivo en el organismo judicial. Allí me pude enterar de cosas que nunca se habían contado, ni siquiera en los periódicos, porque por algún motivo, en esta historia de El hijo de casa, hay acontecimientos, episodios y aspectos que permanecieron escondidos, ocultos.

“La novela los recupera porque eso le da mucho misterio. El gancho para los lectores es la sugerencia, lo no dicho, lo oculto, aquello que el lector puede reelaborar con su imaginación. La diferencia con A sangre fría, por ejemplo, es que aquella es una novela bastante extensa, mientras El hijo de casa trata de celebrar la brevedad, que es una de las grandes virtudes de la literatura”.

El entrevistado profundiza en aquello que motiva su escritura:

“Uno escribe a veces porque ya vivió y entonces quiere compartir con los demás lo que ha aprendido de haber vivido. De lo que me percaté al escribir esta novela es que, a través de algunos personajes, como un sabio religioso que está en un café y el doctor Abelardo Zamora, quien funciona como guía desde el principio, aparecían algunas adquisiciones de la experiencia y del dolor”.

¿Cómo convive el crítico literario con el novelista cuando relee su propia obra?

—Es un gran peligro, porque uno puede escribir pensando en la crítica que le van a hacer y entonces mata su novela. Uno tiene que ser esquizofrénico; es decir, asumir la personalidad del escritor olvidándose completamente de su profesión de crítico literario. Parecería imposible, pero le puedo asegurar que, afortunadamente, el proceso de creación literaria tiene aspectos mágicos y aspectos misteriosos.

¿Cómo ve la la literatura latinoamericana, en la actualidad?

—Si una sociedad es muy autoritaria, muy cerrada, muy dictatorial o está demasiado sujeta a las leyes económicas, entonces no va a producir una buena literatura. Sin embargo, se ha dado la paradoja de que la sociedad y la política latinoamericanas no invitan precisamente al optimismo. Tenemos personajes muy nefastos, vuelve el autoritarismo y, en cambio, las manifestaciones literarias florecen, quizá como una reacción o como una forma de sacudir el alma del lector. En algunos casos se recurre a una literatura que linda con el horror, con aspectos muy cruentos, macabros, deformidades o enfermedades, precisamente para despertar al lector frente a la realidad que está viviendo.

¿Qué está leyendo actualmente?

—En este momento estoy leyendo la novela Larga noche hacia mi madre, de Carlos Cortés. Es una historia dura en la que reconstruye la muerte de su madre. Desde las primeras líneas explica por qué la odiaba. Esos temas me interesan mucho y Cortés los desarrolla muy bien, con gran eficacia narrativa, por lo que la novela se lee con enorme interés.

Dante Liano

Es escritor, profesor y crítico literario. En 1980, los disturbios sociales y la persecución política en Guatemala lo llevaron a establecerse en Italia, donde reside actualmente. Su obra se centra en las vivencias de su gente e ilustra las contradicciones de la sociedad guatemalteca mediante un lenguaje coloquial y, al mismo tiempo, lírico. Desde una mirada crítica y profundamente humana, narra las historias de su país.

Ha obtenido diversos reconocimientos, entre ellos el Primer Premio en la categoría de Novela de los Premios Literarios Centroamericanos de Quetzaltenango (1974), por Casa en Avenida, y el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias (1991).

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