Vicente Quirarte Castañeda, uno de los escritores y académicos más destacados de la literatura mexicana contemporánea, falleció este martes 11 de agosto en la Ciudad de México, a los 72 años. El deceso fue confirmado por El Colegio Nacional y posteriormente lamentado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hasta el momento no se ha informado la causa de su muerte.

Nacido en la Ciudad de México el 19 de julio de 1954, Quirarte construyó a lo largo de más de cuatro décadas una obra que transitó por la poesía, el ensayo, la narrativa, el teatro, la crítica literaria y la crónica. Su trabajo como escritor estuvo acompañado de una intensa labor académica y de investigación, particularmente alrededor de la literatura mexicana de los siglos XIX y XX.

Formado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, la maestría en Letras Hispánicas y el doctorado en Literatura Mexicana, Quirarte mantuvo durante décadas una estrecha relación con la Universidad. Fue profesor e investigador, director general de Publicaciones y director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, además de director de la Biblioteca Nacional de México entre 2004 y 2008.

Su vínculo con los libros y con la memoria documental del país fue una de las constantes de su trayectoria. Como investigador se especializó en hemerobibliografía de los siglos XIX y XX y en la edición crítica de autores mexicanos. Sus investigaciones abordaron, entre otros, a Gilberto Owen, Guillermo Prieto, Francisco Zarco, Carlos Pellicer, Rubén Bonifaz Nuño y José Emilio Pacheco.

Pero fue también un escritor de una obra amplia y diversa. Su producción poética comenzó a publicarse a finales de la década de 1970 y posteriormente reunió parte de ella en Razones del samurái. A lo largo de su carrera publicó más de una veintena de libros de poesía, además de narrativa, ensayo, crítica y dramaturgia. Entre sus obras se encuentran El fantasma del Hotel Alsace. Los últimos días de Oscar Wilde, Un paraguas y una máquina de coser, Morir todos los días, La isla tiene forma de ballena, México, ciudad que es un país y Sintaxis del vampiro.

Su interés por la ciudad, la historia, la literatura fantástica y las figuras de escritores convirtió a la Ciudad de México en uno de los grandes territorios de su obra. En sus textos convivieron la investigación documental y la imaginación literaria, así como una permanente reflexión sobre la escritura, la memoria y la condición del escritor.

En 1991 recibió el Premio Xavier Villaurrutia por El ángel es un vampiro, uno de los reconocimientos más importantes de las letras mexicanas. También obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas, el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde y el Premio Universidad Nacional, entre otras distinciones.

Quirarte fue además miembro numerario de la Academia Mexicana de la Lengua, donde ocupó la silla XXXI, y correspondiente de la Real Academia Española. En 2016 ingresó a El Colegio Nacional, institución desde la que participó en actividades de divulgación, homenajes y encuentros dedicados a la literatura y la cultura mexicana.

En 2024, con motivo de sus 70 años, El Colegio Nacional le dedicó una serie de actividades en las que se revisó su trayectoria literaria. Uno de los homenajes incluyó la lectura de Melville en Mazatlán, obra teatral en la que Quirarte imaginó un encuentro entre Herman Melville joven y el escritor en su vejez, para reflexionar sobre el paso del tiempo, la escritura y la vida literaria.

Todavía en marzo de este año participó en actividades de El Colegio Nacional, donde coordinó un homenaje a Jaime Sabines. En aquella ocasión, Quirarte se refirió al poeta chiapaneco como una figura capaz de formar parte de la experiencia íntima de varias generaciones de lectores.

La muerte de Vicente Quirarte deja un vacío en la poesía y en el pensamiento literario mexicano, pero también un legado que se extiende más allá de sus libros: el de un escritor que hizo de la investigación, la enseñanza, las bibliotecas y la escritura distintas formas de aproximarse a la memoria cultural de México.

A lo largo de su vida, Quirarte mantuvo una relación particularmente profunda con la Universidad que lo formó. En el homenaje por sus 70 años, resumió esa relación con una frase que hoy adquiere un significado especial: “Le debo a la Universidad lo que soy”.

Con información de El Colegio Nacional, UNAM y otras fuentes.

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