En la Inglaterra de 1185, una joven marcada por el vitíligo y rechazada por una sociedad que confunde su condición con la lepra aprende a sobrevivir entre el hambre y la pobreza. Su destino, sin embargo, cambia de manera inesperada cuando un acto de bondad y el sabor de un misterioso melocotón divino le conceden un don extraordinario: la inmortalidad y el poder de sanar.
Así comienza Verdades inmortales, primera parte de la bilogía Melocotones y miel, de la escritora estadounidense Rachelle Raeta, una fantasía histórica que entrelaza mitología, aventura, romance y una reflexión sobre el paso del tiempo.

Anna deberá enfrentarse a una consecuencia tan extraordinaria como dolorosa: vivir durante siglos mientras observa desaparecer a todas las personas que ama. Solo una presencia permanece constante en su existencia: Khiran, un enigmático dios cambiaformas que, sin importar los años o la distancia, siempre encuentra el camino de regreso hacia ella.
A lo largo de las décadas y los siglos, Anna descubrirá que su don guarda secretos que van mucho más allá de la vida eterna. Mientras atraviesa distintas épocas, tendrá que preguntarse qué significa realmente vivir y si la inmortalidad es, en realidad, una bendición.
Con una prosa lírica y un romance de desarrollo pausado que se extiende durante varios siglos, Verdades inmortales explora la pérdida, la soledad, el amor y el peso de contemplar cómo el mundo cambia mientras quien lo observa permanece.
“¿No te lo dije, Anna? La muerte no vendrá a por ti”, es la promesa que acompaña a la protagonista en un relato donde vivir para siempre y vivir de verdad terminarán revelándose como cosas muy distintas.
Rachelle Raeta nació y creció en el norte de California. Su obra se caracteriza por incorporar elementos mágicos para explorar distintos aspectos de la psicología humana. Además de escribir, disfruta de la lectura y de proyectos domésticos relacionados con las manualidades.
Verdades inmortales es el primer volumen de Melocotones y miel, una bilogía que propone un romance destinado a desafiar una de las fronteras más antiguas de la humanidad: el tiempo.





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