Era un domingo por la tarde. El sol estaba en su máximo esplendor y yo caminaba buscando entre los edificios de la calle de Regina el nombre del Museo de la Memoria Indómita porque nunca había ido a ese lugar, ni me imaginaba la historia que escondía. En la entrada estaban ellas, las integrantes de Sore, que me recibieron muy amablemente. Era la primera vez que acudía a ese club de lectura feminista y puedo decir que fue de las mejores decisiones que he tomado últimamente. Fue un honor no solo conocer a la escritora argentina Dolores Reyes, sino poder compartir ideas y sensaciones con mujeres de distintas edades acerca de este libro y de un tema que duele tanto, las desapariciones, sobre todo, las de las mujeres.
El encuentro inició con las preguntas que le hicimos a la autora de Cometierra, un libro que ha sido todo un éxito en todo el mundo; ha sido traducido a 15 idiomas y adaptado a una serie en 2025.
Dolores Reyes nos comentó que es a través de la tierra que Cometierra está en contacto con aquellos desaparecidos, “una mujer que falta, un niño. Es como si incorporara esa memoria a su propio cuerpo; como si la tierra la mostrara a ella esa situación en donde están violentando a alguien”, expresó.
Gracias a este pequeño don, la protagonista de su novela que proviene de la periferia y de un hogar precario, les comunica a los familiares de los desaparecidos ¿dónde están?, ¿qué les pasó? Y muchas veces puede devolver su cuerpo. Y es, precisamente a través de un elemento tan primordial como la tierra que ocurre la historia, porque la tierra ha estado siempre asociada a la mujer y a lo femenino. “Tierra somos y en tierra nos convertiremos”, dijo la autora.
Uno de los temas que más nos dolió hablar durante este encuentro fue el de las desapariciones femeninas que ocurren diariamente no solo en Argentina, sino también en México y en gran parte de Latinoamérica, por lo que Dolores Reyes nos contó que su novela trata de mostrar esta búsqueda de las desaparecidas no solo a través del dolor, sino también con la esperanza. Por lo que en la historia se unen la muerte con la vida en Cometierra. Por ello, nos dibuja a una protagonista joven que, a pesar de tantas muertes y desapariciones también vive su primer romance, su primer baile; vive su adolescencia mientras la violencia le atraviesa desde cualquier ángulo que la miremos.
Y es que, el dolor de la búsqueda del libro no solo se refleja en la ficción, sino también la vivimos en la vida real con las historias de las madres buscadoras de México y las madres de la Plaza de Mayo en Argentina, quienes a pesar de los años y de los gobiernos ellas siguen buscando.
Y después de hora y media de charla, nos quedamos con el sabor de boca de que Cometierra es una heroína que no hemos pedido, pero que nos recuerda la valentía, la empatía y la esperanza de quienes siguen buscando en la vida real.
Dolores Reyes: la tierra que habla por quienes ya no están
2–3 minutos





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