La película de Gabriel Ramos, protagonizada por Vico Escorcia, traslada el célebre corrido norteño a un contexto contemporáneo y explora los mecanismos de control y violencia que pueden ocultarse detrás de una relación de pareja.
Una historia que durante décadas ha formado parte de la cultura popular mexicana llega ahora al cine desde una perspectiva contemporánea. El Desaire, dirigida por Gabriel Ramos, toma como inspiración libre el corrido de Rosita Alvírez, la joven asesinada después de rechazar a un hombre, para explorar las distintas formas que puede adoptar la violencia de género.
La película sigue a Rosa, interpretada por Vico Escorcia, una joven cuya vida cambia tras la muerte repentina de su padre. Ante la necesidad de apoyar económicamente a su madre, Rosa debe interrumpir sus estudios universitarios y hacerse cargo de la florería familiar mientras intenta sobrellevar el duelo.
En medio de esta nueva realidad mantiene una relación con Juan, un joven a quien conoce desde la infancia. Lo que inicialmente parece un noviazgo cotidiano comienza a revelar otra cara conforme aparecen los celos, el control y distintas expresiones de machismo que van limitando la libertad de Rosa.
A partir de esa transformación, El Desaire plantea cómo ciertas conductas que suelen normalizarse dentro de las relaciones pueden formar parte de estructuras de violencia más profundas.
La película tuvo funciones de preestreno en Ciudad de México y Monterrey, donde las proyecciones estuvieron acompañadas por sesiones de preguntas y respuestas. Los encuentros con el público abrieron conversaciones sobre las responsabilidades individuales y sociales frente a la violencia contra las mujeres y la necesidad de cuestionar comportamientos machistas que con frecuencia permanecen invisibles o son considerados normales.
La cinta también representa una muestra del crecimiento de la producción audiovisual en Coahuila. Fue filmada íntegramente en Saltillo y Ramos Arizpe y cuenta con las actuaciones de Vico Escorcia, Guillermo Alonso, Joshua Okamoto, Karen Martí y Gaby de la Garza.
Su recorrido por festivales internacionales suma más de 25 reconocimientos en ciudades como Barcelona, Estocolmo y Houston.
Al recuperar una historia conocida por generaciones a través de la música popular, El Desaire propone una lectura distinta de un relato que durante mucho tiempo fue contado desde la perspectiva del crimen y la tragedia. En esta versión, el centro está en Rosa y en las señales que aparecen mucho antes de que la violencia llegue a su expresión más extrema.
Con su llegada a la cartelera nacional, la película de Gabriel Ramos convierte un viejo relato popular en una oportunidad para mirar de frente problemas que continúan formando parte de la realidad contemporánea.






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