Danza, música popular y una conversación sobre el futuro de su obra acompañarán la exposición Posada. Cartografía de un cronista en el Museo Nacional de la Estampa.

José Guadalupe Posada no solo dejó imágenes. En sus grabados también quedó registrada una época: sus personajes, sus fiestas, sus tragedias y las formas en que los mexicanos de finales del siglo XIX y principios del XX miraban y contaban su propia realidad.

Su relación con la música popular será uno de los ejes de las actividades que el Museo Nacional de la Estampa (MUNAE) realizará en septiembre, como parte de la exposición Posada. Cartografía de un cronista.

El domingo 6 de septiembre, a las 13:00 horas, la Plaza de la Santa Veracruz será escenario de un espectáculo de danza a cargo de la Academia Développé. Treinta y ocho niñas, niños y adolescentes, de entre 7 y 18 años, presentarán un recorrido por distintas expresiones de la cultura mexicana, con danza prehispánica, fiesta mazahua, danzón y fiesta huasteca.

La actividad propone un diálogo entre las tradiciones que Posada observó y representó y las nuevas generaciones que hoy las mantienen en movimiento. El vínculo con la música y los cancioneros populares permitirá acercarse a otra dimensión de la obra del grabador, cuya mirada estuvo atenta a la vida cotidiana y a la sociedad mexicana de su tiempo.

¿Cómo se conserva un legado como el de Posada?

La segunda actividad cambiará la pista de baile por la conversación. El jueves 10 de septiembre, a las 18:30 horas, especialistas de distintas instituciones participarán en Memoria, patrimonio y futuro: los museos frente al legado de Posada.

Más que hablar solamente de la obra del artista, el encuentro pondrá sobre la mesa lo que ocurre después: cómo se conservan, estudian, investigan y exhiben las colecciones de gráfica relacionadas con Posada y cuáles son los desafíos para hacerlas llegar a nuevas generaciones.

Participarán Laura Valencia Lozada, directora del MUNAE; Magaly Hernández López, subdirectora de Investigación del CENIDIAP; Ariadna Patiño Guadarrama, coordinadora de Investigación del mismo centro, y Bjorn López Escobar, director del Museo Posada de Coyoacán.

El diálogo reunirá distintas experiencias sobre la gestión de estas colecciones y sobre las estrategias necesarias para que un patrimonio como el de Posada no permanezca únicamente como testimonio del pasado, sino que continúe generando preguntas en el presente.

La exposición Posada. Cartografía de un cronista permanecerá abierta hasta el 20 de septiembre en el Museo Nacional de la Estampa, ubicado en avenida Hidalgo 39, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico de la Ciudad de México.

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