Una propuesta que reúne circo, danza, teatro y folclor busca acercar a niñas y niños a las leyendas y tradiciones de Guerrero a través de una experiencia escénica contemporánea.

Cuando era niño, Rodrigo Vivanco Marbán soñaba con interpretar al jaguar durante las danzas tradicionales de su comunidad. Sin embargo, el primer papel que le ofrecieron fue el de otro animal. Aquella experiencia sembró una pregunta que lo acompañó durante años: ¿por qué el jaguar, uno de los símbolos más profundos de Guerrero y de la cosmovisión mesoamericana, había dejado de ocupar un lugar cercano para las nuevas generaciones?

De esa inquietud nació Espíritu Jaguar, una propuesta escénica que reúne circo, danza, teatro y folclor para recuperar historias transmitidas de generación en generación y convertirlas en una experiencia artística contemporánea.

El proyecto, beneficiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, permitió adquirir equipo especializado, vestuario y utilería necesarios para desarrollar la producción.

“Muchos niños saben que el jaguar es un animal, pero no sienten que forma parte de ellos, de su identidad. En comunidades de la Montaña eso todavía existe. Desde pequeños les enseñan que el jaguar forma parte de su historia y nosotros queremos recuperar ese sentido de pertenencia”, comenta Vivanco Marbán.

Para el creador, recuperar esa relación con el jaguar también implica presentarlo desde códigos cercanos a las nuevas generaciones. “El jaguar es un héroe, como Batman o Superman. Siempre ha protegido a su pueblo dentro de nuestra cosmovisión. ¿Por qué no convertirlo también en el héroe con el que las niñas y los niños puedan identificarse?”, plantea.

Un jaguar entre leyendas y acrobacias

En Espíritu Jaguar, circo, danza y teatro se complementan para construir distintos cuadros escénicos a partir de leyendas y expresiones de la cultura guerrerense.

Una de las referencias retomadas es una creencia maya que establece una relación entre la supervivencia del jaguar y la de la humanidad. “Retomamos una creencia maya que dice que el día que se escuche el último rugido del jaguar, nosotros también desapareceremos”, explica el entrevistado.

La pieza propone un recorrido simbólico por un día en la vida del felino. El espectáculo comienza cuando el jaguar desciende al río para beber agua y continúa por los maizales, donde los movimientos del animal se convierten en punto de partida para juegos acrobáticos.

Más adelante aparecen campesinos durante la cosecha del maíz, representada mediante números de malabares con clavas. Después irrumpen diablos y nahuales con máscaras tradicionales de distintas regiones de Guerrero, seguidos por mapaches y otros animales que, desde el lenguaje del clown, recrean escenas de la vida cotidiana.

El recorrido concluye con un número de mástil chino inspirado en la danza de los Tlacololeros y en las leyendas relacionadas con la cacería del jaguar.

El folclor como lenguaje contemporáneo

Cada escena parte de relatos de la memoria familiar que Vivanco escuchó durante su infancia, así como de la consulta de materiales relacionados con la cosmovisión mesoamericana. Entre ellos se encuentra Los hijos de la lluvia, publicación que amplió la investigación sobre el simbolismo del jaguar.

“Las retomamos para recrearlas desde el lenguaje escénico y demostrar que el folclor también dialoga con lo contemporáneo”, señala.

La propuesta incorpora además referencias a la leyenda del Tecuán, la danza de los Tlacololeros y los diablos de la Costa Chica, entre otras expresiones que forman parte del patrimonio cultural de Guerrero.

Al trasladarlas al circo, la danza y el teatro, Espíritu Jaguar busca acercarlas a públicos jóvenes familiarizados con otros lenguajes visuales y escénicos.

“Queremos que las niñas y los niños descubran que sus costumbres también pueden convertirse en algo sorprendente. El folclor no tiene que quedarse inmóvil; puede dialogar con el presente sin perder su esencia”, afirma Vivanco.

Actualmente, Espíritu Jaguar se encuentra en proceso de montaje. El estreno está previsto para noviembre de 2026 e incluirá una serie de presentaciones.

Para Vivanco Marbán, el arte escénico conserva la capacidad de transmitir conocimientos, fortalecer la memoria colectiva y mantener vivas las tradiciones.

“Tenemos que preservar costumbres, usos y cosmovisión porque ahí están nuestras raíces. El arte escénico siempre ha servido para transmitir historias; hoy también puede ayudarnos a que las nuevas generaciones sigan siendo parte de ellas”.

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