Por Mario Rojas R.

Actuar, darle vida a un personaje, hace que Alejandra Ambrosi se llene de energía.

“Desarrollar mi trabajo y más que eso, mi vocación, alimenta mucho mi ser, cuando actúo, me siento viva, por eso no me gusta parar”, dice la actriz.

Por tal razón todo el tiempo está en busca de proyectos que la reten y la lleven a dar lo mejor de sí misma en el ámbito profesional.

Fotos/cortesía

“Siempre busco personajes que tengan un amplio arco dramático, distintos matices, que no sean unidimensionales, al contrario, que estén llenos de claroscuros, eso siempre es muy interesante, tanto en la vida como en la ficción”.

Justo está por estrenar dos proyectos cuyos personajes cumplen a cabalidad con sus exigencias profesionales.

El primero es la serie “Una familia complicada”, donde da vida a Yadira y en la cual expone los conflictos que tienen algunos clanes de puertas hacia adentro.

El otro es la telenovela “Guardián de mi vida” (nueva versión de la exitosa “Amor en custodia” ahora bajo la propuesta de Juan Osorio) en donde interpreta a Gina, una mujer obsesiva e interesada que está al borde del divorcio, pero se niega porque no quiere perder su posición social.

El primero se estrena por streaming el día 26 de junio y el segundo el 29 del mismo mes por Las Estrellas.

“Son dos historias completamente distintas en las que tengo un par de personajes con una fuerza antagónica muy potente y a los cuales disfruté al máximo justo por su complejidad”.

Alejandra considera que poco a poco se ha debilitado el estigma que consideraba que hacer telenovela era algo menor.

“Antes se decía ‘ay no, qué chafa hacer telenovelas’, pero a partir de que se abrieron tantas opciones se ha roto con esa idea y me parece fantástico porque para una como actriz es interesante explorar el mundo de la interpretación y la expresión artística a través de distintos géneros. Mientras más rico y más diverso sea el trabajo, es mejor, nos da crecimiento personal y profesional y tienes la oportunidad de llegar a distintos públicos”.

De igual manera, rescata el valor de hacer nuevas versiones de historias que en otros tiempos fueron exitosas.

“Muchos dices ‘ay, ya, hagan cosas nuevas, no nada más el refrito del refrito’, pero yo lo veo como una oportunidad de reinterpretar una buena historia porque nunca pasan de moda y se hace en todas partes: en el cine, la literatura. El asunto es ofrecer tu reinterpretación con respeto y calidad.

“Siempre hay manera de darle frescura a una historia. Por ejemplo, esta nueva versión de ‘Amor en custodia’ es muy contemporánea, que habla de redes sociales, la presión social, el rol de la mujer y la lucha por la igualdad de género, muchos detalles que hace 20 años, cuando se estrenó por vez primera, no existían o no estaban tan en boga. Incluso, mi personaje, la esposa del protagonista, lo crecieron mucho, le metieron jiribilla y se vuelve muy interesante”.

Alejandra pide que no se pierdan estas historias y, a través de redes sociales, le digan qué les parecen: “Me encanta conectar con la gente y que me cuenten qué piensan de la historia, de mi trabajo, tener retroalimentación es muy satisfactorio para mí”.

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