Por Mario Rojas R.
En Quebec, Canadá, se encuentra Mont-Tremblant, un espectacular destino pletórico de bellezas naturales ubicado en las montañas Laurencianas, al norte de Montreal.
Lo mejor de todo es que, de acuerdo con Alex Caron, se trata de un lugar al alcance del mexicano promedio.

El representante de ese sitio de ensueño, comenta: “Por varias razones, Mont-Tremblant es ideal para el mexicano. En primer lugar, al igual que ustedes, los quebequenses son gente muy cálida, por lo cual hay una conexión natural entre ambos pueblos. En segunda, está muy cerca: hay vuelos directos de la Ciudad de México a Montreal, son cinco horas y después un traslado por tierra de hora y media. Y tercero, es un destino económico. Gracias al tipo de cambio, somos 35% más barato que Estados Unidos y 45% menos oneroso que Europa”.
Contrario a lo que pudiera pensarse, no es un destino solo de nieve.
“El invierno empieza en noviembre y termina en abril, son cinco meses de nieve en los que las postales son espectaculares con deportes y experiencias invernales. Pero después llegan la primavera y el verano, y tenemos eventos como el Iron Man, festivales de todo tipo de música (el de blues tiene 37 años de antigüedad), encuentros gastronómicos, etcétera, y el otoño es impresionante con el cambio de colores de las hojas de maple que se ponen rojas, amarillas y naranjas ofreciendo una vista maravillosa.

“El pueblo funciona los 12 meses del año y recibimos un aproximado de tres millones de visitantes cada año”, sostiene Caron.
Quebec, precisa Alex, tiene un toque europeo, lo cual se refleja en que su lengua natural es el francés.
No obstante, su cultura y carácter tiene muchos puntos de contacto con América.
“Me gusta decir que somos los latinos del norte”, presume Alex Caron y recuerda que muchos mexicanos visitan ese destino: “No tengo una cifra exacta, pero quizá podamos hablar de 10 mil visitantes mexicanos al año. Incluso, por ejemplo, en la pasada Semana Santa tú paseabas por el pueblo y oías a mucha gente hablando español”.

Photo: Gary Yee (garyphoto.ca)
El visitante siempre busca nuevas aventuras, por eso Mont Tremblant es único: “Hay muchas experiencias todo el año. Lo próximo es el Iron Man y una carrera en la montaña en la que los participantes cubren como 110 kilómetros o algo así, es de locos.
“Tenemos la Copa Mundial de Esquí femenino y un evento que se llama Everest, en el que, durante 36 horas, la gente sube la montaña hasta llegar a la altura del Monte Everest y baja con la góndola. Hay muchos festivales de todo tipo de música y competencias de esquí”.

El destino es ideal para todos: “Hay grupos de jóvenes que quieren experimentar cosas extremas y las encuentran, pero también hay familias que buscan actividades no tan intensas y también hay. Mont Tremblant también es fantástico para el romance y organizamos bodas inolvidables”.
La ciudad de Mont Tremblant, donde se ubica el área turística del mismo nombre, es un pueblo peatonal.
“No necesitas manejar ni hacer grandes traslados, todo se hace a pie, los niños pueden correr en la calle, todo es súper seguro”.
En el aspecto gastronómico también tienen un amplio abanico de posibilidades.
“Hay 47 restaurantes en el pueblo con comida internacional de todo tipo: asiática, italiana, mexicana, mariscos, carnes, bueno, hasta tacos, jaja.

“El caso es que se disfruta de la comida, de la familia, los amigos, se hace fiesta y se goza de la vida”.
Mont Tremblant también dispone de 13 hoteles con casi dos mil habitaciones para todos los presupuestos: “Es un destino para todos, muy accesible”.
En la etapa de mayor frío las temperaturas alcanzan en promedio -15º y en la época calurosa el termómetro roza los 40º.
“Invito a los mexicanos a que visiten Mont Tremblant y vivan una experiencia increíble, de verdad, no se van a arrepentir”, concluye Alex Caron.





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